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Antología Voces de Catamarca 2022

El diseño de tapa es de Phaway editora. El armado le pertenece a Mauro Collia. La ilustración de tapa, intitulada La Insoportable Levedad del Plano y la ilustración de solapa, Fósil I, le corresponden a Luis Humberto Molas Aguiar.

Quisiera detenerme un momento en ellas. La primera, es decir la ilustración de tapa es una obra abstracta, en la que observamos una superposición de planos geométricos en donde confluyen luces y sombras en colores terrosos y pasteles.

La segunda, es decir la ilustración de la solapa, es una caracola fosilizada en colores varios que van desde lo más claro hasta lo más lóbrego, muestra de la divina perfección de la proporción áurea o número áureo o divino, que es una curiosa relación matemática presente en la naturaleza, en las nervaduras de las hojas, en el grosor de las ramas, en las caracolas, en el caparazón de algunos moluscos, en las semillas de los girasoles, en los cuernos de las cabras, entre otros.

Esta proporción ha fascinado desde hace siglos al ser humano, que lo ha considerado un indicador de la perfección y la estética. En el Renacimiento, numerosos y talentosos artistas y arquitectos compusieron sus trabajos con la intención de aproximarse a la proporción Áurea, convencidos de que esta relación atribuía a las obras un carácter estético especial. A modo de ejemplo, podría mencionar el hombre de Vitrubio, dibujo de Leonardo Da Vinci, considerado un ideal de belleza. Esta obra de arte famosa está proporcionada y realizada según el número áureo.

El escrito de la solapa le pertenece al compilador de la Antología. Es, en sí mismo, un bello poema sobre Catamarca, sus gentes, nuestra cultura y un canto esperanzador.

En la contratapa podemos leer un homenaje post mortem que el compilador realiza a entrañables poetas catamarqueños. Estoy hablando de Jorge Paolantonio, Leonardo Martínez y Ana María Sacchetti Dorado, reproduciendo algunos de sus versos. Esta evocación llega a lo más profundo de nuestro corazón, por el hecho de hacerlos presentes en momentos significativos para las letras catamarcanas.

Expresa el compilador en las voces de los autores: “…estará mi madre/coloreando lirios frente a la ventana/ buscándose los ojos/ en los míos/ para decirme/ que no hay cielo ni infierno/ que asegure mi verso/ que no me vaya…” Jorge Paolantonio. “Cierro los ojos/ busco la cerradura y encajo la llave/ susurro los números secretos/ en la bifurcación decido el camino cierto/ en el mar la estela/ por el aire el rumbo/ alerta a lo que traerá la brisa…” Leonardo Martínez. “La luna nueva hacía gárgaras de verano. / Los pájaros ya acallaban su jolgorio. / Entonces todo el paisaje se cayó en el río. / Y se fue, como un velero de sombras.” Ana María Sacchetti Dorado.

Ahora bien, y siguiendo con el análisis de la Antología, me gustaría hablar sobre el alcance de esta palabra.

Antología proviene del griego y significa selección o escogido de flores. En la actualidad, su uso hace referencia a una colección de obras de mayor calidad o más representativas de un autor, de un género o de un estilo literario.

Las Antologías, por antonomasia, no cumplen solamente la función de divulgación de los textos, sino que además evidencian el gusto literario de una época. La colombiana Ana María Agudelo Ochoa expresa que además poseen una perspectiva histórica, puesto que son ventanas a los períodos en los cuales se enfocan, que bien pueden ofrecer una vista muy amplia o, por el contrario, bastante estrecha, y sin embargo brindan información tanto diacrónica como sincrónica, es decir, de un momento específico del acontecer literario, o bien de todo un proceso.

Voces de Catamarca, desde esta perspectiva, ofrece esa mirada amplia y vasta, diacrónica y también sincrónica de nuestras letras e incluye poemas de, en orden alfabético, Alejandro José Acosta, Esperanza Acuña, Rosario Andrada, Luis Daniel Álvarez, Víctor Alejandro Aybar, Hilda Angélica García, Julio Misael Herrera, Rodolfo Lobo Molas, Vanina Reinoso, Juan Manuel Rivera, Celia Sarquís y Enrique Traverso.

La problemática de los poemas que esta Antología reúne va de lo estrictamente intimista, es decir inspirada en rasgos o situaciones de la vida íntima o familiar, confidenciales, quasi ocultos e inimaginables de los poetas, a la exaltación de nuestro paisaje catamarcano. Recorre la amistad en todas sus aristas, la fantasía que embriaga a los poetas y gracias a la cual la magia de la poesía se hace posible; el Universo y sus secretos inalcanzables; la realidad de una pandemia que jamás imaginamos posible vivir y sin embargo transcurrimos, cada cual a su manera, sobrellevando tristezas, temores, angustias existenciales y situaciones límites, imaginando futuros posibles, en fin…

Encontramos la geografía de la Puna y sus habitantes y voces como guanacos, escarabajos o acatancas, (hay quienes los nombran atatancas), gatos compañeros en los días de soledad; evocación a nuestros pueblos originarios; Huayrapuca, la madre del viento y los vientos zonda; morteros, volcanes, achumas y fuegos purificadores. Muchos de estos vocablos en lenguas originarias le dan color y una musicalidad especial a la Antología.

No podían estar ausentes las categorías Espacio y Tiempo; la Palabra, la Poesía, la Nostalgia, el Amor, el Silencio, la Patria, los Juegos, la Diversidad Sexual y las emociones que fluyen de nuestro ser más profundo. De igual manera, la nostalgia por esos trenes que ya no existen y que tantos viajes reales e imaginarios nos permitieron y aún hoy nos permiten realizar a través de la lectura.

Una mención especial a las Mujeres y su lucha diaria, sin pausas, sin tregua, sin marcha atrás; mujeres de limo, adobe y cemento. Mujeres que engendran, mujeres que paren, mujeres que sangran, mujeres que ríen, mujeres que ofrecen su vida por una causa.

Tampoco está ausente la Mitología griega en relación con el flagelo de las violaciones y ultrajes a las mujeres, poco importa el lugar en el que se produzcan.

En fin, la diversidad temática de esta Antología hace a su riqueza poética que engalana nuestra literatura y refleja, como ya se mencionara ut supra, un momento histórico de nuestra realidad literaria catamarcana, pero también argentina, latinoamericana y universal, hecho que nos permite, con su lectura, reflexionar y deleitarnos con el placer poético que nos permite el contacto con las poesías recopiladas en la Antología.

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