En el Día de la Madre, la tumba de Lucía, más conocida como “La Tremenda”, fue escenario de un homenaje espontáneo que emocionó a su círculo íntimo y a sus seguidores. Arreglos florales, tarjetas y palabras de amor aparecieron junto a su nombre como muestra de que su espíritu sigue presente en la vida de muchos.
Mario Argañaraz, quien compartió los últimos cinco años con ella como amigo y compañero de aventuras, compartió en redes una foto del lugar y agradeció profundamente el gesto. “Supiste hacerte amar. Personas de toda la provincia, de todo el país y del mundo te recordarán por tu alegría, humildad y simpleza”, escribió Mario en un mensaje cargado de emoción.
Lucía falleció en junio pasado, dejando un vacío enorme entre quienes la seguían por su carisma, su autenticidad y ese humor que la hizo entrañable. Era conocida no solo en Tinogasta, sino también en distintas provincias y hasta en el exterior, gracias a videos y publicaciones que capturaban su esencia.
Para muchos, “La Tremenda” representaba algo más que una figura simpática: era un símbolo de alegría genuina, de conexión humana, de ternura. A través de gestos como este homenaje, su memoria se mantiene viva y vigente, especialmente entre quienes siguen recordándola con una sonrisa.
