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Culminaron las fiestas marianas con la mayor movilización de la historia

martes, 9 de diciembre de 2025 01:35

Las festividades en honor a la Virgen del Valle, que culminaron ayer con la tradicional procesión en el Día de la Inmaculada Concepción, quedarán grabadas en la historia como la mayor movilización en la historia de Catamarca, ya que según datos oficiales ingresaron a la provincia más de 300.000 peregrinos, un hecho sin precedentes.

La jornada fue emotiva por las conmovedoras muestras de fe y la renovación de los gestos de amor del pueblo a María bajo la advocación de la Morena, a quien la multitud se acercó para agradecer y pedir favores.

Antes de la procesión, se llevó a cabo la Misa Solemne, presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por sacerdotes del clero catamarqueño de los distintos decanatos: Capital, Centro, Este y Oeste, entre ellos el vicario general, padre Julio Murúa, y otros visitantes, en el atrio del Santuario Catedral.

En medio de una gran cantidad de fieles y peregrinos que poblaron el Paseo de la Fe, se destacó la participación de los Paracaidistas Militares del Ejército Argentino, quienes llegaron en peregrinación trotando desde Córdoba para honrar a la Madre del Valle, Patrona de los Paracaidistas. Recorrieron 440 kilómetros sin detenerse en 38 horas.

En la ocasión se rogó por la pronta liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela, y por el paracaidista Federico García del Hoyo, accidentado, y por todos los peregrinos que llegaron a honrar a Nuestra Madre Morena desde distintos puntos del país.

En su homilía, Mons. Urbanc dio la bienvenida “a todos a esta sentida y central celebración eucarística, que reciban de Dios, Padre Providente, todas las gracias que necesitan para poder seguir peregrinando con fe, esperanza y amor hacia su paternal, misericordioso y definitivo abrazo en la Eternidad”.

Luego contextualizó el tiempo especial en el que se desarrollan las fiestas marianas, afirmando que “en estos días de la novena hemos puesto nuestra mirada, en el marco del Año Jubilar que concluirá para todas las Iglesias particulares del mundo, el próximo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia, en el ícono bíblico de ‘Jesucristo Peregrino’, para aprender a peregrinar como Él… Y de esta manera, hemos querido ir preparando nuestros corazones para celebrar, a partir del 10 de enero del año próximo, hasta el 11 de mayo del 2027, un año jubilar en torno a la figura del gran peregrino franciscano, el Beato Mamerto Esquiú, obispo”.

“La imagen de Jesucristo como Peregrino nos ofrece una perspectiva dinámica y encarnada de la fe. Nos recuerda que su misión no fue estática, sino un constante caminar con la humanidad, pero para guiarla como peregrina hacia Dios, Padre de todos”, señaló, para luego agregar que “el peregrinaje de Cristo comienza en el momento de la Encarnación. Él no esperó en una distancia divina, sino que emprendió el camino hacia nosotros, aceptando la fragilidad y el movimiento constante de la vida humana”.

En este sentido, dijo que “al ser peregrino, se identifica plenamente con todos aquellos que están en tránsito, los migrantes, los exiliados, los que buscan un hogar o una verdad. Nos enseña que la vida no es un destino fijo, sino un viaje de fe y crecimiento hacia una meta bien definida: el Corazón de su Padre Dios en comunión con el Espíritu Santo”.

Asimismo, señaló que “Jesús no sólo fue un peregrino, sino que llamó a sus discípulos a ser peregrinos en camino con Él. El seguimiento de Cristo implica dejar atrás seguridades y emprender la marcha: Los apóstoles dejaron sus redes y sus hogares. Ser cristiano es un acto de movimiento espiritual en orden al desprendimiento y al desapego para poder salir de la comodidad e ir al encuentro de Dios y del prójimo”.

En una parte de su predicación destacó la ayuda de tantos catamarqueños que recibieron a los hermanos peregrinos con atención y gestos de cercanía, pidiendo un aplauso para todos ellos.

En otro tramo apuntó que “la figura del Jesucristo Peregrino transforma nuestra propia existencia, nuestra vida entera es una peregrinación hacia Dios Padre. Jamás perdamos de vista que somos extranjeros y forasteros en este mundo”, recordó el pastor catamarqueño.

Homenaje de las familias

En el último día de la novena en honor de la Pura y Limpia Concepción del Valle, rindieron su homenaje las familias, Pastoral Familiar y Movimiento Familiar Cristiano, Grávida, Renacer y Familiares de Víctimas de Accidentes de Tránsito Catamarca (Faviatca). La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el padre Marcelo Amaya, asesor de la Pastoral Familiar; el padre Ramón Carabajal, capellán del Santuario Catedral; y el padre Alexis Rosales, administrador de la parroquia Santa Rosa de Lima, en Patquía, La Rioja.

En el comienzo de su homilía, el Obispo agradeció “la disponibilidad de los catamarqueños para acoger a muchos peregrinos que hoy ante las inclemencias del tiempo han estado llegando a Catamarca”. Seguidamente, mencionó el tema de esta jornada referido a “‘Jesucristo, la Palabra anunciada por los profetas’, Quien elevó la unión del varón y la mujer a la dignidad de Sacramento, concediendo así a la familia ser ‘iglesia doméstica’”, dijo.

Luego recomendó la lectura y el estudio “del último documento del Dicasterio sobre la Doctrina de la Fe, ‘Una caro’, sobre el valor del matrimonio como unión exclusiva y pertenencia recíproca, que ayudará, a matrimonios y familias, a valorar más lo que ya viven. ‘Una Carne’ es una expresión verbal de algo más profundo: una convicción y una decisión de pertenecer el uno al otro, de ser ‘una sola carne’, de recorrer juntos, hasta el final, el camino de la vida. La expresión bíblica ‘una sola carne’ (una caro) no limita la libertad personal, sino que la lleva a su plenitud. De ahí procede la idea de que dicha unión sólo puede darse entre dos personas, ‘de lo contrario no se compartiría todo, sino solo una parte’”.

Apuntó que “otro elemento destacado por esta Nota Doctrinal es sobre la caridad conyugal, ya que el matrimonio no puede entenderse bien sin hablar del amor, que para los cristianos siempre está llamado a alcanzar las alturas de la caridad, el amor sobrenatural que «todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1Cor 13,7)”.

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