domingo, 21 de diciembre de 2025 18:00
El anuncio del combate entre Flor Vigna y Mica Viciconte en la tercera edición de Párense de Manos activó de inmediato la memoria emotiva del público. Para muchos, fue un viaje directo a los tiempos dorados de Combate, cuando ambas se consolidaron como figuras del reality físico y protagonizaron una rivalidad que nunca terminó de apagarse.
El evento, realizado el sábado 20 de diciembre, las volvió a cruzar en un escenario distinto, pero cargado de historia. Desde el primer round quedó claro que no era una pelea más, hubo intensidad, tensión acumulada y una energía que traspasó el ring.
Finalmente, Flor se impuso y selló una victoria que tuvo sabor a revancha simbólica. Tras el fallo, Viciconte mostró deportividad y se quedó con lo positivo de la jornada. “Es una experiencia única, hermosa, que recomiendo a todos. Gastás toda la energía que tenés, lo disfruté mucho. Feliz”, expresó, reconociendo la entrega de ambas en un combate exigente.
El momento más fuerte llegó cuando Flor tomó el micrófono. Visiblemente quebrada, dejó de lado el personaje y habló desde un lugar íntimo, atravesado por años de críticas. “Esta hija de p… me dio pelea, eh. Yo muchas veces lo intento y muchas veces pierdo intentándolo. Se me burlan en internet y nadie sabe qué etiqueta tengo”, lanzó, sin filtro.
Entre lágrimas, profundizó su descargo y apuntó directo al corazón del debate. “Un día soy boxeadora, otro cantante. Pero les juro que lo hago con el corazón, disciplina y garra, para merecerme cada meta. Poder ganarlo con una mina tan fuerte como Mica me dan ganas de seguir intentando”, dijo, mientras el estadio acompañaba en silencio.
La novia de Lauta fue más allá y dejó un pedido que resonó fuerte. “Hoy gané, pero muchas veces pierdo. Por favor, no se burlen cuando ven que pierdo, si ven que soy una loca que sigue intentando”, imploró, en uno de los momentos más emotivos de la noche.
Con el bicampeonato consumado, Vigna se llevó algo más que un triunfo deportivo, una reivindicación personal. Superó un problema de salud, venció a su histórica rival y transformó el ring en un escenario de catarsis.
