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Se firma el pacto entre Mercosur y la Unión Europea: qué negocios se abren para empresas argentinas

La larga espera finalmente concluye de la mejor forma: este sábado el bloque del Mercosur que integran Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay y la Unión Europea estamparán la firma para poner en vigencia el ultra negociado acuerdo de libre comercio entre ambas partes. Debieron transcurrir más de dos décadas y un pelotón de gobiernos de cambiante perfil ideológico para que los representantes de ambas organizaciones formalicen el pacto en un acto que se llevará a cabo en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay. El acuerdo implica la reducción o, directamente, la eliminación de aranceles para una amplia batería de exportaciones, libera la comercialización de servicios, flexibiliza la resolución de controversias y promete alentar la venta de commodities sobre todo de corte agrícola.

Según se indicó, el tratado reducirá o eliminará gradualmente los aranceles sobre alrededor del 90% de las exportaciones entre la Unión Europea y el Mercosur. Incluye, además, la posibilidad de aplicar medidas de salvaguardia bilaterales en caso de una gran diferencia de precios.

Consultoras y expertos subrayan que, por el lado del Mercosur, el agronegocio se ubicará al frente de los grandes beneficiados por el pacto. Por el lado de Europa, el principal ganador será el sector industrial. En ese bloque, 21 socios se expresaron a favor del pacto, mientras que Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda, proteccionistas de sus respectivos aparatos agrícolas, votaron en contra.

A un nivel macro, el acuerdo establece un área de libre comercio con más de 720 millones de potenciales consumidores, un PBI combinado superior a los u$s24 billones, y sienta las bases para que tanto Europa como los integrantes del Mercosur puedan construir un intercambio al margen de la guerra por las materias primas que hoy sostienen China y los Estados Unidos.

Acuerdo Mercosur-UE: la posibilidad de acceder a un gigante

A excepción de parte de las ventas de carne vacuna y aviar, azúcar derivada de la caña y el etanol, para todo los demás productos generados por el agronegocio de las naciones integrantes del bloque sudamericano regirá una liberación total de los aranceles.

Por el lado de los europeos, el gran beneficio vendrá por el lado de las automotrices: de forma gradual se eliminará el arancel -hoy del 35%- establecido para los vehículos provenientes de ese mercado. Igualmente, el resto de la producción tecnológica -por ejemplo, los electrodomésticos y la maquinaria industrial-, las farmacéuticas y las textiles del Viejo Continente también se verán beneficiadas con la quita de todos los gravámenes.

En esa línea, no faltan quienes advierten que, precisamente, nichos como el textil, el calzado, y ni hablar del automotriz de la Argentina podrían verse impactados por el acuerdo. En la vereda de enfrente, se multiplican las lecturas que dan por descontado que los productores agrícolas nacionales lograrán un beneficio comercial inédito.

Marcelo Elizondo, experto en comercial internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, indicó en un documento reciente que «la UE importa unos (sin considerar su comercio intrazona) 2,8 billones de dólares en bienes, lo que representa más del 10% del total de importaciones mundiales de bienes (apenas superada por las importaciones de EEUU). E importa además servicios (desde fuera de la Unión) por más de 950 mil millones de dólares (15% del total mundial, siendo -como bloque- el mayor importador planetario)».

«Es un mercado extraordinariamente relevante por su dimensión y su poder adquisitivo. Sus importaciones totales (según el BM) equivalen a alrededor del 40% del producto de la Unión (casi tres veces el ratio argentino)», añadió.

Desde esa perspectiva, expuso el analista, el acuerdo entre el Mercosur y la UE facilitará el comercio entre ambas regiones y «atraerá inversiones, porque se prevé mejorar el marco regulatorio al efecto (bajas arancelarias) y porque empíricamente se constata que la inversión extranjera se dirige primordialmente a los mercados en los que el comercio internacional tiene mayor relevancia».

Para Elizondo, el pacto representa un capítulo más de una política consistente de Europa, que busca garantizarse insumos y materias primas vía esa opción, y un «primer hito de vinculación institucional extrarregional» para el Mercosur.

«Para el bloque sudamericano supone una modificación de raíz: puede dejar ser la región de escasa vinculación comercial externa que hoy es: el Mercosur tiene un ratio comercio internacional /PBI de menos de 30%, lo que representa un porcentaje muy inferior al 47% del total de Latinoamérica y del 58% mundial. Y, más aún, del 86% de la Unión Europea», especificó.

Hoy por hoy, afirmó, la Unión Europea realiza exportaciones anuales al Mercosur por un valor superior a los u$s75.000 millones, mientras que el bloque lo hace por una suma del orden de los 60.000 millones.

«Se estima que este acuerdo podría generar un incremento del comercio entre ambos de hasta 25% en un tiempo prudencial, dadas las altas trabas en frontera existentes en ambos mercados hasta hoy que serán removidas o atenuadas», expresó el experto.

Para luego concluir: «Se prevé que podría incrementarse la inversión extranjera europea en Sudamérica, dada la propensión europea en la materia: casi 25% del stock total de inversión extranjera en el mundo pertenece a empresas europeas».

Las oportunidades que se abren para la Argentina

Lo firmado con la Unión Europea contempla la baja de los gravámenes a las exportaciones de soja y sus derivados a ese bloque. Harina y pellets de soja podrían aumentar sus números de ventas si, en paralelo al acuerdo, la gestión de gobierno que encabeza Javier Milei también reduce las retenciones a ese nicho.

También se da por descontado que los productores de aceite de soja tendrán enfrente un mercado al que llegaban con muy poco alcance. Hoy por hoy, poco más del 1% de las exportaciones de ese producto tienen como destino el mercado europeo, por lo que está todo dado para que los guarismos de ese rubro se amplíen como nunca antes.

Al mismo tiempo, podrían abrirse destinos de exportación para los porotos de soja, que hasta el momento se mantienen entre los productos que no se exportan al bloque europeo, y el biodiesel, que tampoco viene pisando fuerte en la balanza de ventas hacia el Viejo Continente.

Siempre de acuerdo a voces del agronegocio, tanto el maíz como el sorgo podrían llegar con más toneladas a la Unión Europea, aunque en esos casos dependerá también de la estrategia comercial que implemente Brasil. Sobre todo en el caso del maíz, el país vecino lidera con comodidad las exportaciones del Mercosur hacia el otro lado del Atlántico.

«El sorgo argentino, cultivo con enorme potencial, también se beneficiará de la creación de un nuevo mercado en Europa. La Argentina es, por lejos, el productor de sorgo en el Mercosur y no exporta actualmente este producto a la UE. Esta combinación hace que se pueda apropiar de las cuotas progresivas para generar ingresos adicionales para el país. La cuota libre de arancel es equivalente al total exportado por la Argentina en los últimos años», escribió al respecto, recientemente, Maximiliano Díaz, socio de Endógena Consultora.

«El acuerdo UE-Mercosur no se limita a los granos; también abre un abanico de oportunidades para una amplia gama de productos de la canasta exportadora argentina y de economías regionales, tales como arroz, miel y ajo, entre otros productos», agregó.

En tanto, desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) se indicó que el acuerdo tendrá «un interesante impacto sobre el complejo soja argentino. Además, se esperan bajas de aranceles y nuevas cuotas para exportar a la Unión Europea para productos esenciales del agro argentino como carnes, lácteos, cereales, arroz, miel, ajo, entre otros».

«Además del plano comercial, no debemos olvidar que los capitales provenientes de la UE en conjunto representan cerca del 40% de la Inversión Extranjera Directa (IED) del país, lo que lo convierte el bloque en el principal inversor extranjero en Argentina. Al 31 de marzo de 2025 la UE acumula el 39,8% del total de IED invertido en la República Argentina, con España, Francia y Alemania como protagonistas. La consolidación del acuerdo traerá consigo grandes oportunidades de inversión en el país», completaron.

A tono con esto, Gustavo Idígoras, titular de la Cámara Argentina de la Industria Aceitera (CIARA), declaró en diciembre pasado que «si bien el acuerdo no genera beneficios de corto plazo en el rubro cerealero-oleaginoso, a partir del año siete, se eliminan todos los derechos de importación para los aceites, donde Argentina tiene una posición fuerte de competencia».

«Europa no tiene futuro en agricultura, el futuro está en el Mercosur, por lo tanto, las empresas agroindustriales y alimenticias europeas seguramente empiecen a hacer inversiones en otros países», concluyó.

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