Por primera vez en su historia, el PAMI cuenta como afiliados a una gran cantidad de padres e hijos al mismo tiempo. Hoy ambas generaciones son beneficiarias de los servicios, cuando antes la más vieja era receptiva y la más joven era aportante”. La cita es del artículo “La transformación más profunda, y silenciosa, de la Argentina”, de Jorge Liotti, publicado por el diario La Nación en su edición del domingo.
La nota analiza un fenómeno que cada tanto aparece en la agenda pública sin que se registren avances significativos en su abordaje: la profunda transformación social debida al efecto conjunto del aumento de la longevidad y la caída de la tasa de natalidad.
Cada vez más viejos y menos jóvenes; cada vez más población pasiva que activa, en un proceso que modifica la demanda social y desafía sobre todo a los sistemas de salud, previsional y educativo por su impacto en las cuentas fiscales.
“Estamos frente a un cambio en la estructura poblacional muy importante, con familias más chicas; con menos nietos pero más abuelos; con una prolongación de la expectativa de vida que genera más requerimientos de salud por más tiempo y una compresión de la cantidad de muertes en pocos años, porque la gente vive más. La Argentina no va a crecer mucho más en cantidad de habitantes, llegará a los 50 millones y después va a retroceder. Pero sí está cambiando fuerte en su composición demográfica porque es cada vez estructuralmente más vieja”, señala Rafael Lofman, uno de los especialistas en demografía más importantes del país.
“El país está organizado para una configuración social que está dejando de existir y, por lo tanto, requiere de un enorme esfuerzo de readaptación, que hoy todavía no parece haber sido suficientemente interpretado. Las políticas públicas empiezan a quedar desfasadas de esta nueva realidad”, añade Liotti.
Si bien el fenómeno es global, en la Argentina tiene características “únicas” por su aceleración. La tasa de natalidad ha caído en el país un 40% desde 2014. Para 2040, calculan los especialistas, habrá más población pasiva que activa.
La confluencia entre mayor longevidad y derrumbe de la tasa de natalidad plantea arduos problemas por los cambios demográficos La confluencia entre mayor longevidad y derrumbe de la tasa de natalidad plantea arduos problemas por los cambios demográficos
Las fuertes bajas en la matrícula escolar plantean ya dilemas importantes en el ámbito educativo, pero es en los sistemas de salud y previsional donde la necesidad de comenzar a trabajar en el tema se muestra más acuciante.
La cantidad de afiliados del PAMI pasó de 3,1 a 5,4 millones de afiliados en 15 años, una suba del 75%. Las moratorias jubilatorias de 2009 y 2010 tuvieron su incidencia, pero el factor más gravitante fue que “se amplió la demanda acorde a una mayor expectativa de vida y a tratamientos más evolucionados”.
“Hace una década en el PAMI la tasa de uso (al menos una prestación al año) era de 40% y actualmente es de 90%. La demanda de servicios se mantiene estable para quienes tienen 70 años, pero creció mucho para quienes tienen 80 y exponencialmente para los de 90 años. Este dato es clave, porque hoy ya hay 1,1 millón de afiliados mayores de 80 años e incluso 5.323 personas con más de 100 años”, señala la nota de La Nación.
En el sistema previsional, el gasto sube “año a año por la movilidad jubilatoria, por los haberes nuevos y porque hay más adultos mayores”. El costo previsional en 2023 representaba el 34% del gasto primario del Estado, y hoy está proyectado en 46%.
En este contexto, tras varios intentos frustrados por instalar el tema, el Gobierno provincial pondrá en marcha una comisión interdisciplinaria para establecer los alcances del fenómeno en Catamarca y tratar de diseñar respuestas. La transformación demográfica ya ocurrió e interpela a la sociedad.
