MAR DEL PLATA.- Un nuevo indicio de mejoría en su cuadro clínico sumó Bastián Jerez, el niño de 8 años que desde hace diez días permanece internado en terapia intensiva por las graves lesiones sufridas en un choque entre vehículos doble tracción ocurrido en el parador La Frontera de Pinamar.
El habitual informe del Ministerio de Salud bonaerense que atiende este caso en particular da cuenta que el menor permanece estable en los aspectos clínicos y hemodinámicos, con respiración asistida y sin necesidad de medicación para sostener la presión arterial.
La principal novedad advertida por el equipo de médicos del sistema público que lo atienden en el Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (Hiemi) destaca que “está afebril”, lo que representa un avance con respecto al día anterior, cuando había presentado algunas líneas de temperatura.
Y el mayor aporte en términos de evolución es que presentó “respiraciones espontáneas y respuesta parcial a estímulos”. Para los profesionales, son muy buenas señales y pequeños pasos hacia una eventual recuperación.
Se aclaró que el paciente continuará con los antibióticos que se le habían comenzado a suministrar a primera hora de este martes, cuando se detectó el primer indicio de fiebre, y acompañado de cerca por sus padres.
Bastián pasó por cinco cirugías hasta esta instancia luego de sufrir gravísimos traumatismos en abdomen y cráneo cuando iba “a upa” de su padre, sin cinturón de seguridad, en el asiento trasero de un vehículo tipo UTV, pequeña unidad de doble tracción preparada para transitar sobre superficies complejas, en este caso arena.
Cinco personas estaban a bordo –entre ellas, otras dos menores que también resultaron lesionadas– cuando chocaron en lo más alto de una duna con una camioneta VW Amarok.
Una pareja de médicos pediatras que estaba en cercanías asistió a Bastián y, según reconocen los profesionales que luego lo atendieron en el Hospital Municipal de Pinamar, fueron quienes le salvaron la vida.
En ese establecimiento lo operaron dos veces por daños en el hígado y una tercera cirugía en la misma área se completó una vez que lo trasladaron al Hiemi en vuelo sanitario, hace ya una semana.
En Mar del Plata también se le detectaron fracturas de cráneo y se le colocó una válvula para controlar la presión intracraneal. Se la retiraron dos días después y a las pocas horas se la volvieron a colocar por algún indicio de complicación por sangrado.
El caso tiene una arista judicial en curso con imputaciones para los dos conductores y el padre de Bastián, Maximiliano. Todos están bajo acusación de lesiones culposas agravadas.
Para esta semana están previstas algunas medidas en el marco de la investigación que lleva adelante el fiscal Sergio García, de Pinamar. Este 23 se realizará un peritaje mecánico, que revelará condiciones de los vehículos involucrados. La semana próxima será la toxicológica, sobre muestras de sangre de los imputados.
La defensa de Jerez, encabezada por el abogado Matías Morla, carga todas las responsabilidades sobre Manuel Molinari, el joven empresario que conducía la VW Amarok. Lo acusa de haber utilizado la duna como una rampa y encarar ese tramo alto a casi 70 kilómetros por hora.
Por el momento Jerez no ha comparecido en sede fiscal para dar su versión de los hechos. Según pudo saber LA NACION, su abogado presentaría un escrito con un detalle del relato que hace de la situación vivida y de cómo ocurrió el siniestro.
Jerez reconoce que el nene iba sentado sobre sus piernas y sin cinturón de seguridad. Morla asegura que no es una cuestión que podría haber modificado el resultado final del choque y consecuencias para el menor. Y calificó como “un disparate” que se lo impute por lesiones culposas agravadas. Por el contrario, anticipó que una vez que se realicen los peritajes, la calificación penal podría ser aún más grave para el conductor de la WV Amarok.
