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Mirtha Legrand confesó el pedido más fuerte que le hizo a su madre antes de morir: «Queríamos tener…»

domingo, 25 de enero de 2026 17:00

Mirtha Legrand volvió a demostrar por qué, a sus 98 años, sigue siendo una fábrica de momentos televisivos inolvidables. En una de las últimas emisiones de La Noche de Mirtha, la conductora dejó de lado el glamour y las anécdotas del espectáculo para abrir una ventana directa a su infancia, con una confesión tan simple como profunda sobre su madre, Rosa Suárez, y su hermana gemela, Goldy.

Con la naturalidad que la caracteriza, la Chiqui introdujo el tema casi al pasar, pero terminó emocionando a todos. “Yo soy gemela, como ustedes saben”, dijo antes de sumergirse en un recuerdo que, según ella misma admitió, marcó un antes y un después en su vida. 

Mirtha Legrand y su gemela obligadas a vestirse iguales

La escena transcurre cuando eran apenas unas niñas, una fotocopia por fuera pero con personalidades e inquietudes distintas. “Nos vestían iguales”, relató Mirtha, describiendo una postal típica de la época. “Siempre éramos las mellizas, siempre las dos iguales”, recordó, dejando en claro que esa fusión permanente empezó a pesarles mucho antes de lo que cualquiera imaginaría.

Fue entonces cuando llegó el pedido que hoy, décadas después, resuena con fuerza. “Un día le dijimos a mamá: ‘Mirá, no queremos que nos vistan iguales, queremos tener nuestra personalidad’”, confesó la conductora, ante el silencio respetuoso de la mesa. No era solo una cuestión estética, era una declaración de identidad.

El recuerdo de la Chiqui

Legrand fue aún más directa al recordar la frase exacta que pronunció junto a Goldy. “‘Yo quiero vestirme distinto’”, le dijeron a Suárez, en un gesto que hablaba de una necesidad profunda de diferenciarse, de empezar a ser cada una por sí misma, aun sin dejar de ser gemelas.

En su relato, la diva dejó entrever que ese impulso por marcar un camino propio estuvo presente desde muy temprana edad. No sólo en la ropa, sino en la forma de plantarse ante la vida. “Queríamos tener nuestra personalidad”, insistió, subrayando el valor simbólico de aquel pedido infantil.

La confesión tomó un tono aún más emotivo cuando se entendió que ese recuerdo estaba ligado a su madre, ya fallecida. Sin dramatizar, Mirtha logró transmitir la importancia de Rosa en su formación y en la posibilidad de escuchar a sus hijas, incluso en un tiempo donde eso no era habitual.

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