Desde el «Campo de la Gloria» y frente a los Granaderos a Caballo, el presidente Javier Milei se refirió por primera vez a la polémica por el traslado del sable corvo del general José de San Martín, desde el Museo Histórico Nacional (MHN) al Regimiento de Palermo, con una frase contundente: «Es un acto de justicia históricaE.
Si bien es la primera vez en 25 años un jefe de Estado asiste al acto de conmemoración por el aniversario del Combate de San Lorenzo, la estrella de la celebración central no fue la visita presidencial sino la entrega del sable corvo de San Martín a los Granaderos, que en la última semana fue eje de una polémica histórica y legal por el decreto de traslado que firmó Milei y borró el de Cristina Kirchner de 2015, que llevaba el sable al MHN.
En la calurosa tarde santafesina, Milei leyó un discurso de con fuerte reivindicación histórica, críticas al peronismo y al kirchnerismo.
«El sable corvo del general San Martín no es un objeto histórico más, no es una pieza neutra de exhibición ni un simple vestigio del pasado: es probablemente el símbolo material más poderoso de la Nación Argentina. Es una reliquia sagrada, una prueba viviente del espíritu que encarna el gran proyecto argentino», destacó Milei.
Además, el presidente hizo hincapié en las fechas, para remarcar que cuando el sable fue donado al Estado nacional en 1897, «todavía no estaban recreados los granaderos» y rememoró la disolución del cuerpo por parte del ex presidente Rivadavia.
También recordó los robos del sable corvo. “No una sino dos veces por la Juventud Peronista, en 1963 y 1965, durante un gobierno democrático, en lo que no puede ser llamado de otra manera que un acto de terrorismo contra el patrimonio nacional», sostuvo Milei.
Recordó que por orden de Cristina Kirchner fue trasladado al Museo Histórico Nacional en 2015. «No deberá sorprender que quienes habían robado el sable en los 60 fueron invitados a la inauguración de la sala donde sería exhibido», chicaneó el Presidente.
Y convirtió ese pasaje del discurso en una confrontación abierta con el kirchnerismo. «Este mismo sector pone el grito en el cielo por lo que en realidad es un acto de justicia histórica. Pero los argentinos no nos vamos a dejar manipular: esos nos llaman colonizados y vende patrias, pero hicieron todo lo posible para empobrecernos y perder el respeto del mundo. Nos dicen “cipayos”, pero desfinanciaron y desprestigiaron a nuestras Fuerzas Armadas, dejándonos indefensos. Nos acusan de unitarios, pero exprimieron al interior productivo durante décadas para subsidiar al Gran Buenos Aires y a los clientes del Estado”, lanzó Milei.
Sobre el final del discurso, Milei remarcó que podrá ser visitado por el público. «Estará expuesto al público en la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo, para que todos los argentinos puedan visitar y presenciar esta reliquia que porta parte de nuestra alma».
Después bajó del palco, le entregaron el sable corvo de San Martín y con sus manos se lo dio a los Granaderos, nuevos custodios del emblema de liberación de América.
Milei llegó acompañado por su hermana Karina, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, los ministros Diego Santilli (Interior), Carlos Presti (Defensa), y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados. Pero también estaba el gobernador de Santa Fe, el radical Maximiliano Pullaro y el intendente de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, de la UCR, que fue el que invitó a Milei al acto.
Había expectativa por la presencia de Pullaro, porque fue blanco de críticas de Milei y sus funcionarios en las redes sociales. Le cuestionan la pérdida de valor de la deuda que tomó por 800 millones de dólares en el exterior.
Antes de que llegara Milei, desde una de las gradas en el «Campo de la Gloria», seguidores de la diputada nacional libertaria santafesina, Romina Diez, gritaron contra Pullaro. Desde la otra grada contestaron en defensa del radical.
Sin embargo, arriba del palco, Milei y Pullaro intercambiaron sonrisas y gestos de buena relación.
Pasadas las 16, por las calles de San Lorenzo marcharon los Granaderos sobre sus caballos. Bajo un sol abrazador, en la ciudad no entró el clima de la polémica por el sable.
El Regimiento es un emblema en esta zona de Santa Fe. Comerciantes, vecinos relataron con precisión a Clarín dónde fue la batalla, en qué lugar el Sargento Cabral levantó a San Martín y hasta detallaron que el “Campo de la Gloria” no es el lugar exacto donde fue el combate, sino que fue a unos metros.
No es difícil imaginar la postura ante la polémica. En las confiterías cercanas al predio donde Milei se convirtió en el primer presidente en encabezar el acto después de Fernando De la Rúa, hay gigantografías de los Granaderos para colocar la cara y sacarse fotos.
Desde temprano y ante un fuerte operativo de seguridad, los vecinos se acercaron con reposeras para disfrutar de la conmemoración y aplaudieron a rabiar a Milei.
Con el Río Paraná de fondo, los Granaderos desarrollaron la emblemática carga de caballería, una recreación histórica del único combate de San Martín en el territorio. Y, tras las palabras de Milei, hubo un desfile cívico militar, del que participaron fuerzas armadas, instituciones educativas, organizaciones intermedias y entidades de la ciudad.
