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El monstruo desatado: hace 50 años se volvía cotidiano el uso de la palabra hiperinflación

Emilio Mondelli estuvo 50 días en el cargo. Fue el último ministro de Economía de un gobierno democrático antes del golpe del 24 de marzo (lo sucedería un delegado militar: Joaquín de las Heras).

Hay ministros en la Argentina identificados con una frase o una medida. A Mondelli, por una foto en la que aparece en la CGT junto a la presidente María Estela Martínez de Perón, Isabel; el líder de la UOM Lorenzo Miguel (sonriendo) y el propio titular de la central obrera, Casildo Herreras, con cierta displicencia. Mondelli sale cerrando los ojos y sonriendo.

“¿Y por qué no le damos un aplauso al ministro de Economía?”, dijo la presidente al frente de la mesa. Los concurrentes del salón Vallese lo hicieron en medio de risas y carcajadas. “Después de todo lo que él hace no es nada fácil”.

¿A hacer qué cosa se refería Martínez de Perón con la tarea “no fácil” de Mondelli?

Ese mismo día, a esa misma hora, en el Ministerio de Economía, se distribuía la planilla con el dato de inflación de febrero. Había dado 19,3%, una cifra que representaba un aumento respecto a enero (8,9%).

El dato era una noticia pero no una novedad. En diciembre, con Antonio Cafiero de ministro de Economía, había dado un número similar. Y más atrás en julio de 1975, con Celestino Rodrigo, la inflación llegó a 34% en un mes.

Nadie hacía un escándalo pese a que el ritmo al que aumentaban los precios en un año acumulaba 423% en doce meses.

Pero visto desde cierto punto de vista, la presidente Martínez de Perón tenía razón: no era fácil ser ministro de Economía y Mondelli recién había reemplazado a Cafiero.

Claro, lo que estaba por venir no era mejor porque la inflación todavía no estaba yendo para abajo. Iba a ir para arriba en verdad.

Ese mismo día que se conoció el IPC de febrero de 1976 y se hizo el acto en la CGT, la presidenta decretó el cambio del plan Mondelli aumentando los salarios 20% y convocando paritarias. La indexación de la economía ya estaba lanzada. La inflación de marzo subiría a 37,6% y para cuando se conociera ese dato ya se habría interrumpido el régimen democrático.

La foto de César Cichero no es tanto una representación de la gestión Mondelli como la “de la época en la que le tocó actuar” dijo una vez Juan Carlos De Pablo. El propio ex ministro señaló en su momento “a quienes repiten las estadísticas del 24 de marzo de 1976 yo les pregunto: ¿cuáles habrían sido esos números si en vez de que yo aceptara el ministerio, Isabel Perón hubiera tenido que recurrir, no a los buenos que no aceptan, sino a algunos de los que sí aceptan? Quién sabe si la situación no hubiese sido peor… Cuando llegué al ministerio no solamente había gravísimos problemas, sino, lo que es peor, había candidatos a resolverlos que no tenían la menor idea de lo que eran esos problemas, y de los horrores que podía traer, como consecuencia, aceptar tales soluciones”.

¿O sea que quizás los aumentos de salarios habrían sido mayores y la aceleración inflacionario aún más elevada?

Cuando habían transcurrido 28 de los 50 días que duró su gestión, Mondelli afirmó que “la coyuntura actual es particularmente grave porque se superponen dificultades políticas, económicas y sociales… La situación actual no admite medias tintas… Debemos declarar al país en `emergencia económica´, lo cual implica la necesidad de imponernos una tregua social que tendrá en principio una duración de 180 días. Muchos años después afirmó: “No había más remedio que repetir, tal vez con alguna reducción de la dosis, las medidas que había tomado Rodrigo… Preferí tomar las medidas sin meterme en lo que llaman `filosofía económica´, para que no me pasara lo que le ocurrió a Rodrigo, que lo quiso hacer con una exhibición mucho mayor de doctrina… y se armó.

El 11 de marzo de 1976, Jorge del Canto, director del Departamento del Hemisferio Occidental, le comunicó al presidente del Banco Central, Eduardo Zalduendo, que acaba llegar a Washington, que no iban a recomendar al directorio el desembolso del último tramo de los fondos de una línea compensadora por la caída del precio del petróleo y porque el programa que había presentado Cafiero no cumplía con los requisitos para estabilizar la situación.

La palabra hiperinflación se utilizaba a principios de los setenta en la Argentina. Pero si entre 1970 y 1974 alcanza con los dedos de la mano para contar las veces que se publicó en la edición de Clarín, en 1975 empezó otro cantar. Un editorial del diario, en marzo de ese año, hablaba de que un nuevo congelamiento de precios abría el camino de “una amenazadora hiperinflación”. Y en febrero de 1976, para cuando Mondelli asumía, la Asamblea de Entidades Gremiales Empresarias publicó una nota mencionando la palabra hiperinflación. Y desde el FMI “la Argentina no realiza los esfuerzos necesarios para afrontar su enorme déficit externo y su hiperinflación”.

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