domingo, 1 de marzo de 2026 13:00
La escalada del conflicto en Medio Oriente, tras el bombardeo de Estados Unidos e Israel a Irán, provocó fuertes movimientos en los mercados internacionales, con especial atención a los precios del petróleo debido al papel estratégico del país islámico en la producción y el comercio mundial de crudo.
Irán concentra el 10% de las reservas mundiales de petróleo y controla de manera directa el paso del 20% del suministro global a través del estrecho de Ormuz, cerrado para barcos desde el sábado según medios iraníes. Esta situación hace que el precio del barril Brent podría alcanzar los US$100, lo que representaría un salto superior al 37% respecto al cierre del viernes, cuando cotizó a US$72,48.
De confirmarse este aumento, el valor igualaría marcas registradas en otros conflictos internacionales, como la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022. El récord histórico del Brent se había dado en julio de 2008, con US$146,08 por barril.
El cierre del estrecho de Ormuz y la posibilidad de interrupciones en el suministro mundial incrementan la presión sobre los precios del petróleo, mientras Irán mantiene una producción diaria de 3,3 millones de barriles, con China como principal destino.
El impacto de una disparada en los precios podría trasladarse rápidamente a la inflación global, afectando el costo de la nafta y toda la cadena productiva dependiente del combustible.
En respuesta, los países productores miembros de la OPEC+ estudian acelerar la oferta de crudo, modificando su estrategia de aumentos graduales, para evitar un alza inmediata de precios en medio de la crisis.
