El marcado descenso de temperaturas y las precipitaciones en la provincia generan diferentes efectos, desde alivio por el frescor hasta complicaciones para los trabajadores que dependen del movimiento en la vía pública.
El inicio de semana llegó con un marcado descenso de temperatura en Catamarca, trayendo alivio para algunos, pero también complicaciones para quienes dependen del movimiento en la calle para trabajar. Es el caso de Joel, vendedor de paraguas, quien relató cómo el clima impacta directamente en sus ventas. “Ha estado medio flojo por la lluvia. La gente no quiere salir, pero hay que mandar para adelante nomás”, expresó.
Según relató, durante los últimos días la actividad fue muy baja, especialmente antes del fin de semana. “En la semana estaba muy pesado, no se vendía nada. El sábado trabajé un poco a la tarde, pero recién ahora está mejorando un poquito”, indicó. Con la llegada del frío y las precipitaciones, Joel volvió a sacar su mercadería, esperando que la demanda acompañe. “Los tenía guardados los paraguas, ahora hay que ver si se pueden vender”, comentó.
El puestero trabaja todos los días en doble turno, de 8 a 13 y de 17 a 22 horas, apostando a que el clima juegue a su favor. “Si sigue la lluvia, vamos a tener los paraguas baratitos”, agregó, detallando precios accesibles para atraer clientes. En un contexto económico complejo, el testimonio refleja la otra cara del cambio de clima: mientras algunos celebran el frescor tras días de calor, otros enfrentan el desafío de sostener el día a día en la calle.
