El Círculo Médico provincial decidió continuar con la cobertura a afiliados, aunque advierte que la situación económica no es sostenible y podría derivar en medidas de fuerza.
Los médicos de cabecera de Catamarca resolvieron continuar con la atención a los afiliados del PAMI, a pesar del recorte en el esquema de pagos que impacta directamente en sus ingresos. La decisión fue tomada tras una reunión del Círculo Médico, donde se evaluó el escenario nacional y las medidas adoptadas en otras provincias.
En diálogo con La Mañana de El Esquiú (Radio El Esquiú 95.3), el presidente de la entidad, Edgardo Varela, explicó que el conflicto se originó por una modificación en el sistema de remuneración. Hasta ahora, los profesionales cobraban a través de un esquema mixto: una cápita fija por afiliado y un componente adicional por prestaciones específicas. Ese segundo componente fue reducido casi en su totalidad.
«El médico de cabecera tenía un doble sistema de facturación. La mitad prácticamente de su facturación es por cápita y la otra mitad por prestaciones. Esa parte es la que ha sido reducida drásticamente», señaló Varela. Aunque el valor de la cápita se incrementó —pasó de $946 a unos $2100 por afiliado—, la eliminación de las prestaciones genera una pérdida global de ingresos.
En Catamarca hay 108 médicos de cabecera nucleados en el Círculo Médico, distribuidos en los 16 departamentos, que garantizan la cobertura en toda la provincia. La decisión de sostener la atención responde, en gran parte, al vínculo construido con los pacientes. «A pesar del grave inconveniente, han priorizado a los adultos mayores», afirmó Varela.
Sin embargo, advirtió que el esquema actual «queda en una situación de alerta donde esto no es una situación sostenible en el tiempo». Los profesionales se declararon en estado de alerta y no descartan medidas si no hay una revisión de la política arancelaria.
El impacto trasciende lo económico. El médico de cabecera cumple un rol central en el sistema: es quien realiza diagnósticos, seguimiento y derivaciones. «Si se resiente esa atención, lo que se va a resentir es la cantidad de diagnósticos», alertó Varela. En la provincia, el PAMI cuenta con unos 34.000 afiliados. Una eventual reducción en la atención podría trasladar la demanda al sistema público, con riesgo de saturación. Mientras tanto, los médicos sostienen el servicio, pero advierten que el conflicto sigue abierto y sin respuestas concretas.
