Mensajes que aluden a una posible balacera, encontrados en sanitarios de escuelas secundarias, provocaron preocupación en la comunidad educativa y motivaron una investigación fiscal y un operativo policial preventivo.
La aparición de mensajes anónimos en los baños de varios colegios secundarios, tanto públicos como privados de la ciudad capital, encendió las alarmas en la comunidad educativa catamarqueña. Las inscripciones, que hacían referencia a una supuesta «balacera» para el 17 de abril, se replicaron en distintos establecimientos a lo largo de la jornada, generando inquietud entre directivos, docentes, alumnos y familias.
La rápida circulación de la información, incluso a través de grupos de WhatsApp, llevó a que muchos padres consultaran directamente a las autoridades escolares. Estas respondieron con comunicados dirigidos a las familias, buscando llevar tranquilidad pero también aconsejando mantener diálogo con los adolescentes y prestar atención a sus pertenencias.
Ante la creciente preocupación social y sin que mediara una denuncia formal, el fiscal de Instrucción N° 3, Jorge Palacios, decidió iniciar una investigación de oficio para rastrear el origen de los mensajes y descartar cualquier riesgo concreto. Paralelamente, se activó un operativo de prevención policial que incluye una mayor presencia de efectivos en los alrededores de los colegios durante los horarios de entrada y salida.
Fuentes judiciales y policiales consultadas aclararon que la intervención de las fuerzas de seguridad en los establecimientos será limitada, y que no podrán interactuar con los alumnos ni revisar mochilas sin una solicitud expresa de las autoridades escolares. Mientras tanto, la investigación avanza para determinar la procedencia de las amenazas y establecer si existen conexiones con contenidos digitales de alcance global que promueven este tipo de acciones.
