El monoplaza Lotus E20 de 2012, utilizado por Franco Colapinto en su exhibición en Buenos Aires, tiene una historia particular: su rendimiento inesperado generó una deuda millonaria que puso al equipo al borde de la desaparición.
La exhibición de Franco Colapinto por las calles de Buenos Aires no solo destacó por su destreza al volante, sino también por la particular historia del vehículo utilizado. El piloto corrió a bordo de un Lotus E20 del año 2012, un monoplaza que arrastra uno de los relatos más curiosos de la Fórmula 1.
Este auto fue el responsable de que la escudería británica estuviera a punto de desaparecer debido a una cláusula contractual con el finlandés Kimi Raikkonen, quien en aquel entonces regresaba a la categoría tras un paso por el rally. La dirigencia de Lotus, sin sospechar el rendimiento que alcanzaría el coche, le ofreció a Raikkonen un bono de 50 mil dólares por cada punto obtenido en el campeonato.
Contra todos los pronósticos, el finlandés tuvo una temporada sublime a bordo del E20, sumando 207 puntos y finalizando el certamen en la tercera posición. Solo en ese primer año, el equipo acumuló una deuda de 10,35 millones de dólares con su piloto estrella, cifra que se incrementó drásticamente en la temporada siguiente con el modelo sucesor, elevando el total a casi 20 millones de dólares únicamente en concepto de premios por desempeño.
Esta situación generó tensiones financieras insostenibles para el equipo, derivando en conflictos legales por falta de pagos que precipitaron la salida de Raikkonen hacia Ferrari. Para evitar la quiebra definitiva de Lotus, el piloto finalmente aceptó retirar las acciones legales, aunque no perdonó la totalidad de la deuda.
Este domingo, con los colores de Alpine, aquel icónico E20 volvió a rugir en suelo argentino bajo el mando de Colapinto, recordando la época en que su inesperada velocidad puso en jaque las finanzas de una de las estructuras más tradicionales de la máxima categoría.
