Un conductor de Uber Moto alertó a la policía en el Puente Carretero, entre Santiago del Estero y La Banda, tras sospechar que un paquete que debía entregar contenía estupefacientes. Las autoridades confirmaron que se trataba de cocaína y que el destinatario sería un efectivo policial.
Un servicio de mensajería urbana derivó en un escándalo institucional en los límites entre las ciudades de Santiago del Estero y La Banda. Un conductor del servicio Uber Moto, alertado por sus propias sospechas sobre el contenido de un pedido que debía transportar, decidió interrumpir su viaje en una garita policial del Puente Carretero para denunciar que, según su presentimiento, le habían encargado el traslado de estupefacientes.
Ante los efectivos presentes, el repartidor detalló que el envío consistía en un paquete de cigarrillos que, bajo la apariencia de un encargo común, ocultaba sustancias ilegales. Al dar intervención al personal de la Dirección de Drogas Peligrosas, las autoridades procedieron a la apertura del envoltorio y confirmaron el hallazgo: en el interior se encontraban casi 5 gramos de cocaína de máxima pureza.
Lo más impactante del relato del trabajador fue el destino del cargamento. Según la información brindada por el denunciante, la droga debía ser entregada a un efectivo policial que prestaba servicio en otra garita de la zona. El conductor aportó datos precisos sobre los remitentes que le entregaron el paquete y el punto exacto de recepción, lo que disparó una investigación interna de carácter urgente.
La fiscal de turno especializada en narcomenudeo tomó cartas en el asunto de forma inmediata, ordenando el secuestro de la sustancia y el inicio de diversas medidas probatorias para identificar a los involucrados. Se espera que en las próximas horas se produzcan novedades judiciales y administrativas respecto al policía señalado y a la red de origen del envío, en un hecho que ha causado estupor por la audacia de utilizar un servicio de transporte digital para abastecer a miembros de las fuerzas de seguridad.
