Carlos Ferello, un ingeniero jubilado que embarcó en Ushuaia, relata cómo un brote de hantavirus transformó su viaje soñado en una emergencia sanitaria a bordo del crucero MV Hondius.
Carlos Ferello, un ingeniero jubilado argentino que embarcó en Ushuaia con la ilusión de navegar por rutas remotas, rompió el silencio tras el arribo del crucero MV Hondius a Tenerife. Calificó la experiencia como «una desgracia» y detalló el minuto a minuto de un brote de hantavirus que transformó un itinerario turístico en una emergencia global.
El crucero, que había zarpado desde el puerto fueguino, debió enfrentar un brote que obligó a aislar a varios pasajeros y tripulantes. Ferello, quien se encontraba entre los afectados, describió el pánico inicial y las medidas de contención implementadas a bordo. «Fue algo inesperado; de repente dejamos de ser turistas para convertirnos en pacientes en cuarentena», relató.
Las autoridades sanitarias de los puertos de escala coordinaron con la naviera para garantizar la asistencia médica y evitar la propagación del virus. El caso ha puesto en alerta a las compañías de cruceros que operan en la Patagonia, una región donde el hantavirus es endémico. Ferello, ya fuera de peligro, expresó su alivio por haber recibido atención oportuna, aunque lamentó que el viaje terminara de forma tan abrupta.
