Con una misa solemne presidida por el cardenal Ángel Rossi y la participación de autoridades provinciales, se conmemoró en Piedra Blanca el bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú.
Ayer, 11 de mayo, la localidad de Piedra Blanca fue el epicentro de las celebraciones centrales por el bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, en el marco del Año Jubilar Diocesano y bajo el lema “Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de la sociedad”.
En el atrio del histórico templo de San José se celebró una misa solemne presidida por el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, y concelebrada por numerosos obispos de distintas diócesis del país, entre ellos el cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero, y monseñor Luis Urbanc, obispo anfitrión.
Participaron también autoridades provinciales encabezadas por el gobernador Raúl Jalil, la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Alejandra Benavídez, legisladores nacionales y provinciales, y el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Oscar Arellano, entre otros.
En su homilía, el cardenal Rossi vinculó la figura del Beato Esquiú con el lema del Jubileo 2025: “Peregrinos de esperanza”. Afirmó que “Fray Mamerto Esquiú fue claramente eso: peregrino por los caminos de este mundo”.
Tras la comunión, se leyó un decreto que concede indulgencia plenaria a los fieles que participen en las actividades del bicentenario. También se dio a conocer un mensaje del Papa León XIV, quien destacó que Esquiú “dejó una huella luminosa y fecunda en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo”.
La celebración congregó a religiosos, fieles, gauchos, abanderados de escuelas y peregrinos, entre ellos un grupo proveniente de Villa Cura Brochero, Córdoba, donde Esquiú ejerció su ministerio como obispo.
