Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que la morosidad en créditos para electrodomésticos alcanza niveles críticos en cadenas como Frávega, Megatone y Coppel, con tasas que superan el 50%.
Un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG) advirtió un fuerte aumento de la morosidad en los créditos para la compra de electrodomésticos. Según el informe, basado en estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), más de la mitad de los créditos otorgados por algunas de las principales cadenas del país registra incumplimientos en los pagos.
Frávega encabeza el listado con un 57% de clientes en situación de mora, seguida por Megatone (55,4%) y Coppel (52,5%). Esto significa que más de uno de cada dos créditos para financiar electrodomésticos presenta atrasos o incumplimientos.
El informe vincula este fenómeno con el deterioro del ingreso real de las familias. Según el análisis, la estrategia económica del Gobierno nacional de utilizar salarios y jubilaciones para desacelerar la inflación redujo el poder de compra, mientras que el menor dinamismo del empleo formal y el crecimiento del trabajo informal complicaron la capacidad para afrontar compromisos financieros.
La tasa nominal anual promedio aplicada por las cadenas de electrodomésticos rondaba el 137%, mientras que la inflación interanual se ubicaba alrededor del 30%, según los últimos datos disponibles del BCRA para este segmento.
En el sistema de crédito no bancario, las financieras de préstamos inmediatos registran la mayor tasa de morosidad (58%), seguidas por las fintech (26%), las emisoras de tarjetas de crédito no bancarias (21%) y las cadenas comerciales (19%). Las cooperativas y mutuales exhiben niveles de mora cercanos al 15%.
Entre quienes recurren a este tipo de financiamiento predominan trabajadores informales, monotributistas de bajos ingresos, jubilados y familias que no califican para préstamos bancarios. El incremento de la morosidad funciona como un indicador del deterioro económico en sectores de menores ingresos.
El aumento de la morosidad anticipa un escenario de mayor restricción del crédito para los consumidores. Especialistas señalan que la evolución del consumo dependerá de la recuperación de los ingresos reales, la estabilidad del empleo y una reducción del costo del financiamiento.
