Un informe de Coninagro revela que 15 de las 19 actividades agropecuarias analizadas se encuentran en situación de incertidumbre o emergencia. La vitivinicultura acumula 41 meses en rojo; la lechería registra el precio real más bajo del litro en una década.
Un nuevo informe de Coninagro, entidad que nuclea a las cooperativas agropecuarias, reveló que 15 de las 19 economías regionales analizadas se encuentran en situación de incertidumbre o emergencia. El relevamiento, organizado bajo el sistema de semáforo productivo, muestra que solo cuatro actividades —bovinos, ovinos, granos y miel— exhiben un desempeño favorable.
Las quince restantes se distribuyen entre el amarillo de la incertidumbre y el rojo de la emergencia. En este último grupo se encuentran yerba mate, arroz, vino, leche, maní, hortalizas, algodón y mandioca. El informe señala que los precios que reciben los productores se mantienen estancados o crecen por debajo de la inflación, mientras los costos operativos —combustibles, energía, insumos— continúan en aumento.
La vitivinicultura acumula 41 meses consecutivos en rojo; la yerba mate, 26 meses seguidos. En el sector lechero, los tamberos afrontan el precio real más bajo del litro en una década: 518 pesos para junio de 2026, en un contexto de suba sostenida del gasoil y otros costos de producción.
En Catamarca, la vitivinicultura de los valles de Fiambalá y Tinogasta —zona tradicional de producción de vinos y olivos del NOA— enfrenta costos crecientes, escala insuficiente y dificultades para trasladar esos costos al precio de venta. Problemas similares afectan a la nogalicultura, el sector de dulces y conservas y otras producciones locales.
El informe concluye que durante décadas las economías regionales quedaron libradas a esquemas de promoción industrial discontinuos, infraestructura de transporte deficiente y una presión tributaria que no distingue entre la gran agroindustria pampeana y el pequeño productor del resto del país. El resultado, según Coninagro, es que sectores que podrían ser motores de empleo y arraigo poblacional languidecen, expulsando capital humano y capacidad productiva hacia las grandes urbes.
