El mburucuyá, también llamado flor de la pasión o pasionaria (Passiflora caerulea), es una enredadera nativa de Argentina, hospedera de la mariposa espejito. Su cultivo presenta desafíos para los jardineros, según relata una experiencia personal.
El mburucuyá, también llamada flor de la pasión o pasionaria (Passiflora caerulea), es una enredadera nativa, hospedera de la mariposa espejito (que no es la misma que la mariposa monarca, aunque tienen cierto parecido).
Se las suele ver haciendo piruetas entre sus hojas, en época de cortejo. Luego, las mariposas desovan unas esferas minúsculas, ámbares, cristalinas. De ahí nacen unas orugas que se alimentan de las hojas.
Una experiencia personal relata el proceso de incorporar esta nativa en un jardín. Se logran hacer plantitas de las semillas de un fruto. Las plantitas, que recién empiezan a crecer al inicio de la primavera, se colocan en macetas con tutores de cañitas. Durante el cuidado, se observa que las mariposas visitan el invernadero.
En poco tiempo, los plantines quedan reducidos a tallos sin hojas, lo que impide la fotosíntesis y provoca la muerte de las plantas pequeñas. Al año siguiente, se reinicia el proceso, pero se implementan medidas para ahuyentar mariposas y revisar las hojas diariamente para detectar orugas. Las orugas se retiran y se trasladan a otras plantas, como el tasi (otra enredadera nativa), con la esperanza de que acepten la nueva dieta.
El resultado es que se logra llegar al verano con un par de plantas presentables, de las cuales sobrevive una. La planta no florece en el primer año; según información de internet, las pasionarias recién florecen al segundo año.
La pasionaria crece y logra pasar el año. Su tronco engrosa al tamaño de un lápiz. Con los primeros calores, la planta se extiende, larga zarcillos, guías y hojas, y finalmente produce pimpollos y flores.
Una vez afianzado el mburucuyá, se observa el equilibrio natural: el cortejo de las mariposas, el desove y las orugas que se alimentan de la planta.
La flor de la pasión recibe su nombre por la simbología cristiana de la Pasión de Jesús: los tres estigmas florales representan los tres clavos; el ovario y su base simbolizan el cáliz de la Última Cena; las cinco anteras representan las cinco heridas; la corola, la corona de espinas; los diez ‘pétalos’ (cinco pétalos y cinco sépalos) representan a los apóstoles (excepto Judas y Pedro); y los zarcillos, los látigos.
La planta tiene propiedades medicinales y con sus frutos y semillas se elabora una mermelada.
