La Selección argentina de Fútbol para Ciegos cerró su participación en el torneo disputado en San Pablo con una victoria sobre Costa Rica. El equipo finalizó invicto, con 18 goles a favor y uno en contra.
La Selección argentina de Fútbol para Ciegos, conocida como Los Murciélagos, obtuvo la medalla de bronce en la Copa América disputada en San Pablo, Brasil, tras vencer 4-1 a Costa Rica.
Los goles del equipo argentino fueron convertidos por Maximiliano Espinillo en dos ocasiones, Ángel Deldo y Nacho Oviedo, todos en el segundo tiempo.
Con este resultado, el conjunto nacional finalizó el torneo invicto, con 18 goles a favor y uno en contra, producto de cuatro triunfos y un empate. En semifinales, Argentina igualó con Colombia y cayó en la definición por penales.
En la fase de grupos, Los Murciélagos vencieron a Costa Rica 3-0 (Fernandes, Espinillo y Mario Ríos), a Guatemala 8-0 (Espinillo, Jesús Merlos, Ríos, Matías Olivera, Braian Pereyra y Oviedo en tres oportunidades) y a México 3-0 (Espinillo, Ezequiel Fernandes y Oviedo).
En las 11 ediciones de la Copa América disputadas hasta el momento, el equipo argentino siempre finalizó en el podio, con cuatro títulos, cinco subcampeonatos y dos terceros puestos.
El plantel nacional está integrado por los arqueros Guido Consoni y Germán Muleck; y los jugadores de campo Federico Accardi, Ángel Deldo, Maximiliano Espinillo, Ezequiel Fernandes, Jesús Merlos, Matías Olivera, Ignacio Oviedo, Froilán Padilla, Braian Pereyra y Mario Ríos.
El cuerpo técnico es encabezado por Darío Lencina como director técnico, con Abel Estigarribia en la guía y asistencia de campo, Gustavo Aguirre a cargo del trabajo con los arqueros, Gabriel Scaglione en la preparación física, Andrea Plinski en el acompañamiento psicológico y Nahuel Fuentes como masajista.
David Peralta, presidente de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (FADeC), manifestó su orgullo por Los Murciélagos y destacó el esfuerzo, el compromiso y el trabajo colectivo de jugadores y cuerpo técnico. Además, valoró el resultado, que refleja la continuidad de un proceso construido a lo largo de muchos años.
