El actor Diego Peretti estrena este jueves 8 la película «La casa», dirigida por Gustavo Triviño. En una entrevista, se refirió a su personaje, a su reciente problema de salud y a su visión sobre la democracia y la cultura en el país.
El actor Diego Peretti estrena este jueves 8 la película La casa, escrita y dirigida por Gustavo Triviño. Comparte el elenco con el uruguayo César Troncoso y los argentinos Fabián Arenillas, Mariano Argento y Guillermo Arengo, entre otros.
El año pasado debutó como director cinematográfico junto a Javier Beltramino con La muerte de un comediante. Actualmente continúa en la obra teatral El jefe del jefe y proyecta volver a hacer un clásico de la mano de Javier Daulte para 2027.
En diálogo con la prensa, Peretti explicó qué lo lleva a aceptar un proyecto: «En principio me genera una gran expectativa leer el guión y ver el personaje que me toca. A veces los directores de distraídos me dicen: ‘Tengo un papel importante para vos’. Me alcanzan el proyecto pero no me dicen el protagonista. El guión debe entretenerme».
Sobre su personaje, Hugo Vaca, señaló: «Es una persona que llega a una edad en donde en general en los trabajos comenzás a ser relegado por generaciones más jóvenes, tenés una disociación con los tiempos modernos y una raíz muy grande con el pasado. Recibe la oportunidad de conservar esto que tanto ama, que es su casa, a través de un negociado que resulta turbio pero muy atractivo».
Consultado sobre si los planteos de la película son universales, afirmó: «Es universal porque el sistema privilegia la producción y cuando dejás de producir te corren, comenzás a perder identidad y sentido de la vida. Creo que no hay sistema ni capitalista, ni comunista que privilegie a la tercera edad».
Respecto a su salud, Peretti aclaró: «No fue una operación. Me estaba haciendo los chequeos que se hace uno generalmente y el cardiólogo me detectó un taponamiento arterial. Me dijo: ‘mañana tenés que ponerte un stent’. Fue ambulatorio y a las tres horas salí». Y agregó: «Me hubiera gustado que no trascendiera mi problema de salud. Pero trascendió».
Sobre el rol de ser médico en esa situación, comentó: «No ayuda para nada el ser médico. Se te abre la cabeza con las posibilidades más infames que se te puedan ocurrir».
En cuanto a su visión de la sociedad argentina, sostuvo: «La democracia la veo como un sistema asentado. Sigue desde 1983, ya son cincuenta años y no hay alternativas diferentes». Y añadió: «Es un país tan ambivalente, bipolar, que va de un lado para el otro».
Sobre la cultura, expresó: «Cuando se privilegia la privatización y se aleja el estado como agente social, obviamente la sociedad queda desprotegida».
Finalmente, sobre sus proyectos teatrales, confirmó: «Seguiremos con las giras de Mi jefe es mi jefe hasta fines de noviembre, después seguramente volveremos en enero y febrero a La Plaza. A partir de mayo haré allí Ricardo III de Shakespeare con dirección de Javier Daulte».
