Se realizó un homenaje en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación por el bicentenario del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú. Participaron descendientes, religiosos, académicos y artistas. Se presentó un documental, libros de congresos académicos y un proyecto de inteligencia artificial. Hubo actuaciones musicales.
El homenaje por los 200 años del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú se llevó a cabo en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación. Asistieron descendientes de la línea materna del fraile, entre ellos Estela Ceballo Medina y Mary Rosa Medina, familiares de María de las Nieves Medina, madre del beato.
La jornada incluyó la proyección del documental «Ser Esencial: Esquiú, el milagro de la unión», de Walter Peña junto a la Orden Franciscana Seglar. Nicolás Cuiñas, director del programa, afirmó: «creíamos que era fundamental difundir la vida de Esquiú». Walter Peña expresó: «El papa Francisco, que tanto tuvo que ver para que Esquiú sea beato, ha sido fundamental. Me aboqué a investigar su vida, porque estoy convencido de que es el hombre que hoy necesitamos recuperar a través no sólo de la palabra sino de la prédica que hizo con su ejemplo».
Luego se presentaron los libros de los Congresos Académicos en una mesa de diálogo con especialistas y religiosos. El Padre Oscar Tapia definió a Esquiú como una figura polifacética en filosofía, derecho, teología, historia, periodismo y educación, y celebró que estos encuentros «permitieron sacar de un cierto ostracismo en el cual estuvo el padre Esquiú», proponiéndolo como modelo actual de fraternidad y amistad social. El Padre Pablo Reartes destacó el valor de su obra documental y señaló que Esquiú registró 22 oficios en su vida itinerante. Además, informó que la Comisión de Difusión recibe solicitudes de libros y estampas desde Filipinas, Brasil, México, Canadá, Estados Unidos, Perú, Bolivia e Italia desde su beatificación.
El profesor Marcelo Gershani Oviedo rescató las crónicas de Ramón Gil Navarro, periodista, político y legislador catamarqueño nacido en enero de 1828, quien escribió sobre Esquiú. Gershani citó textos de Navarro que describen que Esquiú nació en una «honrosa mediocridad» y en el seno de una familia pobre y desconocida, pero digna y virtuosa. Navarro sentenció que, de no ser por su profunda humildad de corazón, el fraile podría haber dicho con justo orgullo: «Soy el fundador de mi raza, en mí comienza la nobleza de mi familia».
El historiador Mario Vera señaló que Esquiú está llamado a ser «el santo de la unidad», ya que siempre trabajó por la paz de los argentinos desde el púlpito, la cátedra, el periodismo y la docencia. Al analizar el sermón del 8 de diciembre de 1880, Vera concluyó: «Fray Mamerto Esquiú es un ejemplo para nuestros políticos en este siglo XXI; debemos dejar de lado las banderías que nos dividen y comprender que un país se hace con unidad, respetando la ley».
El cierre de la jornada incluyó actuaciones musicales. La agrupación Melodías de Marte y el bandoneonista Kaly Barrionuevo interpretaron las piezas «Paisaje de Catamarca» y «Del Suncho a la Gloria», esta última con letra de María Elena Barrionuevo y música de Carlos Bazán. El grupo vocal integrado por Viviana Sotomayor, Sandra Farías, Antonella Melnik y Silvita Herrera presentó una versión a capela de «Del Suncho a la Gloria» junto al bandoneón. Viviana Sotomayor expresó: «Viví momentos de mucha emoción al cantar en el Congreso a nuestro beato. Me sentí realmente bendecida» y «Es un honor haber sido parte de este homenaje y una profunda emoción como catamarqueña interpretar esta obra». Las integrantes agradecieron al guitarrista Raúl Zafe y a la profesora de canto Natalia Brizuela César. Kaly Barrionuevo interpretó además «Libertango» de Astor Piazzolla y declaró: «Fue algo histórico. Teníamos que estar a la altura del Congreso de la Nación, llevar la línea de tiempo para trabajar las cuatro voces a capella con el bandoneón; fue un lujo y más en un homenaje a Esquiú».
Durante el homenaje se presentó el proyecto «Evangelizando con Fra AI» («FrAI»), creado por Daniel Caro, especialista catamarqueño en automatización. Consiste en una réplica interactiva del beato a escala real de aproximadamente 2 kilos y una versión en miniatura, dotadas de inteligencia artificial para conversar con el público. La imagen interactuó con autoridades, historiadores y dos descendientes directos por parte de la madre del fraile. Daniel Caro explicó: «La Inteligencia Artificial no viene a reemplazar el calor humano ni el acompañamiento pastoral, sino a potenciarlo» e invitó a la comunidad, catequistas y profesionales tecnológicos a sumarse a esta red de evangelización moderna.
El Salón de los Pasos Perdidos alberga obras pictóricas como «Los Constituyentes del 53» de Antonio Alice y «El presidente Julio Argentino Roca inaugura el período legislativo» de Juan Manuel Blanes, bajo un vitral de cinco paños que simboliza el trabajo, la ciencia, la abundancia, la guerra y las artes.
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