Tras la denuncia realizada el viernes 12, vecinos de Eco Aldea Tierra Aguada informaron que alrededor de las 7 de la mañana, luego de escuchar el ruido de una avioneta, se acercaron a un campo ubicado a unos 2 kilómetros del pueblo, en cercanías del río Balcozna, donde lograron registrar con imágenes una fumigación aérea. Según indicaron, se trata de un predio dedicado al cultivo de zapallo, perteneciente a una empresa de origen tucumano.
El material audiovisual comenzó a circular en medios locales y redes sociales, generando preocupación entre los habitantes de la zona, quienes manifestaron inquietud por las posibles consecuencias ambientales, en particular sobre la contaminación del aire, el suelo y el agua, y su impacto en la flora y fauna, así como en la salud de la población local, dentro del municipio de Paclín, a cargo del intendente Eduardo Menecier.
El hecho se produjo apenas once días después de que el Colegio de Ingeniería Agronómica y el Colegio Médico Veterinario de la Provincia de Catamarca presentaran un petitorio formal al gobernador Raúl Jalil, fechado el 1 de diciembre, en el que advertían sobre la falta de controles en el uso de agroquímicos y el incumplimiento de las Buenas Prácticas Agrícolas y Ganaderas.
En ese documento, ambas instituciones señalaron la ausencia de fiscalización estatal en las aplicaciones terrestres y aéreas, la falta de exigencia de intervención profesional y el escaso control en el expendio de productos fitosanitarios. Según expresaron, esta situación expone de manera permanente a la salud de las personas, al ambiente y a la calidad de los alimentos que se producen en la provincia.
En diálogo con Inforama, el presidente del Colegio de Ingeniería Agronómica de Catamarca y de la Federación Argentina de Ingeniería Agronómica (FADIA), Ing. Agr. Jorge Vildoza, explicó que la provincia cuenta con una legislación específica que regula el uso de agroquímicos, pero advirtió que el problema central radica en la falta de aplicación y control efectivo de esa normativa.
Entre los instrumentos previstos, Vildoza mencionó la receta agronómica, una herramienta que permite identificar el lugar de aplicación, el tipo de producto utilizado y el profesional responsable del tratamiento, y que debería ser exigida tanto por el Estado provincial como por los municipios.
La normativa vigente establece que las empresas aplicadoras, tanto terrestres como aéreas, deben estar registradas y habilitadas, contar con el asesoramiento de ingenieros agrónomos matriculados, llevar registros de cada aplicación y respetar condiciones técnicas y meteorológicas, especialmente en relación al viento, para evitar la deriva de los productos hacia zonas pobladas, cursos de agua u otros cultivos.
Asimismo, la Ley Provincial N° 4395, reglamentada por el Decreto N° 3175/87, establece que las empresas agroaéreas deben operar a una distancia mayor a los mil (1000) metros de los centros poblados, y prohíbe el sobrevuelo de estas áreas aun cuando las aeronaves hayan agotado su carga. La normativa también asigna al Estado provincial la responsabilidad de fiscalizar las aplicaciones aéreas y terrestres, y de garantizar el cumplimiento de las condiciones técnicas, ambientales y de seguridad previstas.
El registro realizado por vecinos de Balcozna volvió a poner en foco el uso desmedido de agroquímicos en Catamarca, el rol de los organismos de control y la necesidad de que las actividades productivas se desarrollen conforme a la normativa vigente, con resguardo del ambiente y la salud de la comunidad local.
