domingo, 11 de enero de 2026 10:00
George, un capibara residente del WildSide Exotic Rescue en el oeste de Inglaterra, tiene una obsesión clara: echarse la siesta con perros. A su llegada al santuario en 2023, George nunca se sintió cómodo con otros capibaras. Primero estuvo con un grupo de cinco congéneres, pero su temperamento lo hacía víctima de persecuciones. Luego, con un solo compañero, también mostró estrés, saltando vallas para regresar al granero.
El origen de su comportamiento es evidente: George creció en una casa rodeado de perros. Su adaptación a un entorno tradicional de capibaras fue imposible, y su personalidad se asemeja más a la de un canino. “Cuando está contento, salta y corre como un perro. Le encanta ponerse patas arriba al sol y pedir caricias en la barriga”, comenta Lindsay McKenna, fundadora del refugio.
Desde principios de 2024, George vive principalmente en el granero climatizado del refugio, donde puede moverse libremente. Aunque interactúa con suricatas y mapaches, su mejor amigo es Milo, un perro del santuario. Pasean juntos, duermen en el sofá y comparten un vínculo profundo que le proporciona a George la socialización que no logra con otros capibaras.
A pesar de que su vida es inusual, el equipo del santuario asegura que George está feliz. Lindsay confiesa cierto pesar: “Habría preferido que pudiera vivir entre capibaras pastando, pero ha sido tan domesticado desde joven que ya no puede adaptarse a su naturaleza”.
Hoy, George disfruta de baños diarios, siestas en el sofá y paseos junto a Milo, viviendo una vida singular que, finalmente, es perfecta para él.
