En una jornada clave para la legislación laboral argentina, la Cámara de Senadores se convirtió en escenario de un fuerte enfrentamiento político. El proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno avanza con apoyo de bloques como el PRO, la UCR y diversas bancadas provinciales, aunque la oposición cuestiona la transparencia del proceso.
Lucía Corpacci denunció cambios de último minuto que afectan el 25% del proyecto, incluyendo 50 artículos modificados sin discusión previa. La senadora aseguró que esta alteración representa una maniobra irregular que deja a los trabajadores en situación de desprotección y generó críticas inmediatas de la bancada peronista.
El eje de la crítica de Corpacci se centra en la concepción del empleo como mercancía y en la pérdida de derechos fundamentales. La legisladora catamarqueña subrayó que el trabajo no es un bien que se pueda vender, sino un derecho esencial que garantiza dignidad y estabilidad familiar. Según su visión, la reforma precariza a los trabajadores, afectando indemnizaciones, horas extras y vacaciones.
Corpacci cuestionó además la supuesta promesa de que la reforma generará más empleo. Afirmó que la medida no incentiva la creación de puestos de calidad, sino que precariza la situación de quienes ya están en el sistema. La senadora también destacó que una verdadera modernización laboral debería orientarse a jornadas reducidas, licencias compartidas y mayor reconocimiento de derechos sociales, en lugar de recortes de conquistas históricas.
