jueves, 26 de febrero de 2026 15:00
Lola Latorre se refirió recientemente al impacto que tuvo en su vida la infidelidad de su padre, Diego Latorre, ocurrida en el año 2017. El escándalo, que involucró a Natacha Jaitt, se convirtió en un tema de interés nacional que afectó profundamente la dinámica de su hogar. En aquel entonces, la joven tenía apenas dieciséis años y cursaba sus estudios secundarios mientras los medios debatían intensamente los detalles del caso. La conductora Yanina Latorre pidió en reiteradas oportunidades que el tema finalizara por el bienestar de sus hijos, quienes eran menores de edad. Esta situación marcó un antes y un después en la relación familiar de los protagonistas. Actualmente, la joven decidió romper el silencio para compartir cómo vivió aquel proceso de exposición pública.
La influencer recordó que se enteró de la noticia de una manera abrupta y a través de la comunicación con una de sus amistades. Según relató, el primer contacto que tuvo con el tema fue un mensaje de una amiga poniéndose a su disposición por lo que estaba sucediendo. Al leer el mensaje, decidió encender el televisor y se encontró con que el conflicto familiar estaba siendo tratado en todos los canales. La noticia la tomó por sorpresa mientras intentaba llevar adelante una vida normal de adolescente. Fue un momento sumamente difícil de procesar para ella y para su círculo íntimo. La velocidad de la información en los medios agravó el impacto emocional inicial.
El proceso fue sumamente doloroso para ella debido a la gran exposición que sufrieron sus padres y su propia intimidad familiar. La joven confesó que sintió mucha angustia porque el debate público no se centraba en las opiniones, sino en cuestiones privadas de su hogar. Al respecto, Lola Latorre manifestó: «Fue horrible. No se estaba hablando de cómo pensaban mis hijos si no de qué hacían en la intimidad». También reconoció que en aquel momento se sentía atacada por las repercusiones en las plataformas digitales. «Fue un momento re difícil», admitió al describir la presión que sentía constantemente. A pesar de los intentos de otros por minimizar el hecho, ella sentía que su situación era única y angustiante.
Debido a la presión social y el temor al juicio ajeno, la hija de Yanina Latorre decidió dejar de asistir a clases durante un tiempo. Ella sentía que si iba al colegio la gente hablaría de ella y de su situación familiar de manera constante. Por aquel entonces, la joven se sentía responsable por el bienestar de su hermano menor, quien tenía solamente catorce años de edad. Sobre aquel periodo, la joven recordó: «Al día siguiente no fui al colegio porque sentía que la gente iba a hablar de mí». Su madre incluso realizó un pedido público en televisión para que cesara el acoso mediático y sus hijos pudieran retomar su rutina escolar. La protección de su hermano fue una de sus mayores preocupaciones durante los meses de mayor exposición.
Uno de los momentos más complejos fue la charla directa que mantuvo con su progenitor para intentar comprender lo ocurrido dentro de su hogar. Lola admitió que le costaba mucho mantener la cotidianidad y el trato diario con Diego Latorre mientras sentía el peso emocional del engaño. En una de esas conversaciones desde la vulnerabilidad, la influencer le planteó un interrogante muy directo a su padre: «¿Por qué a mí, papá?». Ella describió que durante ese tiempo le resultaba difícil mirarlo a los ojos y actuar como si todo estuviese bien. Sin embargo, hablar con ambos padres sobre el escándalo resultó ser la herramienta más efectiva para superar la crisis. Con el tiempo entendió que la acción de su padre no fue un ataque personal contra ella.
Con el transcurso de los años, la joven logró procesar el dolor y transformar la mirada que tenía sobre el conflicto. Reconoció que hablar abiertamente sobre sus sentimientos fue fundamental para sanar su vínculo afectivo y dejar de sentirse atacada en las redes. «Pude sanar el vínculo», expresó Lola al referirse a la relación actual que mantiene con su padre tras las conversaciones privadas. Actualmente, la familia Latorre atraviesa un buen presente tras haber superado aquel episodio que marcó su historia personal. La normalización del tema dentro de su grupo de amigas también fue un factor clave para no sentirse juzgada. De esta manera, la joven cierra un capítulo de mucha vulnerabilidad y aprendizaje familiar.
