La provincia de Catamarca avanzó con un plan de manejo para proteger el Subsitio Ramsar Norte Lagunas Altoandinas y Puneñas, un ecosistema único de la Puna donde habitan miles de flamencos y numerosas especies adaptadas a condiciones extremas. El área, ubicada a más de 3500 metros sobre el nivel del mar, se encuentra en un paisaje desértico rodeado por volcanes y formaciones naturales únicas como el Campo de Piedra Pómez. En medio de ese entorno árido aparecen lagunas salinas que funcionan como oasis de biodiversidad, donde se concentran flamencos y otras aves que se alimentan de microorganismos presentes en el agua.
En estas lagunas habita cerca del 18% de la población mundial de parina chica, una de las tres especies de flamencos que viven en la región junto con la parina grande y el flamenco austral.
El plan de manejo fue presentado por el Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente provincial ante la Convención Ramsar, el organismo internacional que promueve la protección de humedales de importancia global, publico ayer diario La Nación luego de que en la comitiva personal del medio acompañara la comitiva, tal como publico dias atras este diario.
El subsitio fue creado en 2009 por iniciativa de la investigadora Patricia Marconi, de la Fundación Yuchan. Actualmente existen más de 2500 sitios Ramsar en el mundo y 24 en la Argentina, aunque no todos cuentan con planes de manejo ambiental.
El documento establece criterios para preservar las áreas más sensibles frente al avance de actividades como la minería de litio, el turismo y el pastoreo. En particular, determina zonas de protección estricta en las lagunas, donde no podrán instalarse proyectos ni realizarse actividades a menos de 500 metros de sus márgenes.
También se prohíbe la extracción de agua de las 13 lagunas altoandinas y de los cursos que las conectan, ya que los especialistas determinaron que forman un sistema interrelacionado: cualquier alteración podría afectar todo el humedal.
Fuera de esas áreas críticas, los proyectos mineros o turísticos podrán desarrollarse solo si presentan estudios de impacto ambiental y demuestran que no afectarán los recursos hídricos ni los ecosistemas.
La secretaria de Medio Ambiente provincial, Jazmín Menéndez, explicó que el plan busca ordenar el uso del territorio y preservar las zonas más frágiles del humedal.
“Definimos una zona núcleo que debe conservarse completamente, especialmente en lagunas como Grande, Diamante y Purulla, donde existe una gran concentración de flamencos”, señaló.
Especialistas en conservación destacaron la importancia de contar con un plan de manejo para este humedal altoandino, considerado uno de los ecosistemas más frágiles del país y clave para numerosas especies de aves migratorias. Sin embargo, también advirtieron que todavía existen desafíos para garantizar su protección efectiva, como mejorar la infraestructura, el control del turismo y la presencia de guardaparques en una región extensa y de difícil acceso.
