Una remera secuestrada y comunicaciones del adolescente de 15 años apuntan a una investigación que trasciende el hecho aislado, según fuentes judiciales.
Una remera secuestrada en el domicilio del adolescente de 15 años involucrado en el ataque en la escuela de San Cristóbal constituyó un primer indicio para la investigación. El hecho, que resultó en la muerte de un niño de 13 años y heridas a otros ocho alumnos, habría sugerido una conexión que excede el marco de un desvarío aislado.
Según la información recabada, a este elemento se sumaron enlaces hallados en las comunicaciones del joven. Dichos enlaces lo vinculaban con comunidades digitales centradas en crímenes reales y figuras históricas responsables de asesinatos masivos, las cuales, según los investigadores, pueden generar conductas de imitación.
