En un control rutinario sobre la Ruta Nacional 38, efectivos policiales detectaron y secuestraron un cargamento de estupefacientes que era transportado en un micro de larga distancia. Es el segundo procedimiento similar en la zona durante el fin de semana.
Un nuevo operativo de control vehicular en el departamento Valle Viejo permitió interceptar un cargamento de estupefacientes que se dirigía hacia la región de Cuyo, el segundo durante el fin de semana. Según informaron fuentes policiales, durante la mañana del domingo, efectivos de la División Canes Antinarcóticos de la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de Catamarca, apostados en el Puesto Caminero El Portezuelo sobre la Ruta Nacional N° 38, procedieron a la inspección de un colectivo de larga distancia que realizaba el trayecto desde Jujuy con destino a Mendoza.
Con la colaboración de la Dirección de Seguridad Vial, los uniformados centraron su atención en la parte superior de la unidad de transporte, donde hallaron un bolso de color negro. Al identificar al propietario, un hombre de 33 años, se procedió a la apertura del equipaje, encontrando en su interior dos paquetes compactados con una sustancia herbácea. Las pruebas de campo confirmaron que se trataba de 2,315 kilogramos de cogollos de marihuana.
Por disposición del Juzgado Federal, el individuo fue detenido y trasladado a una dependencia policial del Valle Central, mientras que la droga fue incautada.
Cabe destacar que un procedimiento de similares características, en la misma zona y bajo la misma modalidad, sucedió apenas 24 horas antes. En esa oportunidad, un can adiestrado detectó una valija en la bodega de otro micro de turismo que también cubría la ruta Jujuy-Mendoza. En aquel operativo, la cantidad incautada fue mayor, alcanzando los 12,630 kilogramos de marihuana, y resultó en la detención de un joven de 26 años.
Las autoridades judiciales y policiales han reforzado la vigilancia en los puestos camineros estratégicos de la provincia, destacando que el uso de perros adiestrados y los controles sorpresivos en unidades de transporte de pasajeros se han vuelto herramientas fundamentales para interceptar cargamentos de estupefacientes.
