En vísperas de la procesión, equipos de ornamentación, sonido y logística trabajan en el Paseo General Navarro para garantizar el desarrollo del evento religioso más importante de Catamarca.
A pocas horas del inicio de la solemne procesión en honor a la Virgen del Valle, el Paseo General Navarro, conocido como La Alameda, es un centro de actividad. Allí, el grupo de servidores marianos encargado de la florería de la Catedral trabaja en la ornamentación de las imágenes de la Virgen y del Beato Mamerto Esquiú, utilizando flores importadas y técnicas de conservación para mantener el esplendor de las figuras durante el recorrido.
Martín Mirolo, encargado de los arreglos florales, explicó que este trabajo es una tradición de más de 12 años que se sostiene gracias a la colaboración de los fieles. «Cada flor que la Virgen lleva en la procesión representa a un peregrino, a los que están presentes y a los que no pudieron llegar», señaló. El proceso incluye el uso de esponjas florales hidratadas para mantener la vitalidad de las flores, las cuales, una vez finalizada la procesión, se trasladan al camarín de la Virgen o se entregan a los devotos.
Paralelamente, equipos municipales y técnicos de sonido trabajan desde temprano para garantizar que la transmisión y el despliegue logístico sean adecuados. Luis, uno de los trabajadores encargados del montaje, comentó que las tareas comenzaron a las 8 de la mañana para recibir a la multitud que se espera a partir de las 17:30. Los preparativos reflejan un esfuerzo coordinado para el desarrollo de esta festividad.
