Tras una audiencia pública de once horas, el gobierno catamarqueño solicitó un nuevo estudio ambiental para el yacimiento minero, buscando consenso social y mayor transparencia en el proyecto de reactivación.
La producción minera en el yacimiento de Bajo La Alumbrera comenzó hace más de treinta años, marcando el inicio de la minería a gran escala en Argentina. Aquella experiencia dejó en Catamarca una percepción compleja, ya que los importantes réditos generados no se tradujeron, según la visión de muchos, en los beneficios esperados para la comunidad provincial.
Hoy, el yacimiento se prepara para una nueva etapa. Su reactivación, con operaciones previstas para fines de este año, coincide con un contexto internacional de alta demanda y cotización del cobre, lo que genera expectativas económicas favorables. Según estimaciones, en los primeros cuatro años se podrían extraer alrededor de 75.000 toneladas de cobre, 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno.
En medio de una necesidad nacional y provincial de generar divisas, han surgido rumores sobre posibles presiones para acelerar el inicio de las actividades, dejando de lado preocupaciones comunitarias, especialmente las ambientales.
En este marco, la Provincia de Catamarca ha tomado la decisión de ordenar la elaboración de un nuevo informe de impacto ambiental. Esta determinación surge a partir de los planteos, sugerencias y objeciones recogidas durante una extensa audiencia pública de once horas, que contó con la participación de autoridades, vecinos, técnicos especializados y agrupaciones civiles.
La medida busca dar respuestas concretas a las observaciones presentadas, considerando los controles ambientales como una condición indispensable para el inicio de las operaciones. Este paso es visto como un mecanismo para construir un consenso social necesario alrededor de una actividad que se proyecta como un motor para la economía local, intentando sentar bases de confianza, seguridad y transparencia para el desarrollo futuro del proyecto.
