La conductora de 71 años contó en una entrevista que el cambio de formato de su programa, de un magazine liviano a un espacio centrado en casos reales, la afectó emocionalmente hasta requerir terapia.
En una televisión donde mantenerse al aire es un desafío, Georgina Barbarossa, de 71 años, logró consolidarse como figura central con un programa que no solo sostiene el rating, sino que también marca la agenda diaria. Sin embargo, detrás de ese presente sólido hay una historia compleja. En diálogo con Teleshow, la conductora reveló que su regreso a la pantalla no fue fácil y que atravesó un proceso interno doloroso.
“Cuando empecé, hace cuatro años, fue muy duro, porque a mí me engañaron. En un principio era hacer un programa, un magazine con cocina. Yo pensé que iba a haber premios y que iba a poder divertir a la gente. Pero empezó a rendir más la actualidad”, explicó Barbarossa. Ese giro hacia un contenido cargado de casos reales —muertes de niños, violaciones, femicidios, problemas de acceso a servicios básicos— la impactó emocionalmente.
“Yo tenía una depresión tremenda, lo hablé mucho en terapia. Salía del programa hecha bolsa”, confesó. Su terapeuta le sugirió un cambio de perspectiva: “¿Por qué no ves el vaso lleno en vez del vacío? Pensá cómo estás ayudando a toda esta gente”. Ese consejo le permitió sostenerse y hoy entiende el valor de su trabajo: acompañar historias que, aunque duelan, necesitan ser contadas.
