La periodista Sandra Borghi dejó la TV diaria después de más de dos décadas y ahora apuesta por un emprendimiento de capacitaciones, una productora propia y proyectos documentales.
Tras más de 25 años frente a las cámaras, Sandra Borghi decidió cambiar el rumbo de su carrera y alejarse de la televisión diaria. Su salida de El Trece no fue improvisada, sino el resultado de una necesidad de redefinir prioridades y apostar por un estilo de vida más flexible. La periodista, que durante años fue una de las caras más reconocidas de la señal, optó por bajar el ritmo de la agenda informativa.
Esta determinación significó el cierre de una etapa intensa, pero también el comienzo de un camino con nuevos desafíos profesionales. Lejos de desaparecer del mapa mediático, Borghi continúa vinculada a la comunicación a través de Radio Mitre y su participación en el streaming de DirecTV GO. Sin embargo, el enfoque actual es diferente y está más alineado con sus intereses personales.
El cambio más fuerte en esta nueva etapa está vinculado a su costado empresarial. Borghi puso en marcha una empresa de capacitaciones destinada a compañías, donde trabaja en áreas como oratoria, storytelling y formación de voceros. Sobre este nuevo proyecto, la periodista explicó: “Busco ayudar a que las empresas puedan comunicar mejor, encontrar su identidad y transmitirla con claridad”. De esta manera, trasladó su experiencia en los medios a un terreno más estratégico.
Además, Borghi también está desarrollando contenidos desde una productora propia y avanza con un proyecto documental basado en un caso real. Este paso refuerza su intención de expandirse dentro del mundo audiovisual desde otro rol.
En el plano personal, la conductora atraviesa un presente distinto. En los últimos meses, inició una relación con el empresario turístico Pablo Rodríguez, con quien comparte viajes y momentos de descanso. Con una agenda más manejable y enfocada en sus propios proyectos, Borghi construye una nueva etapa donde el eje está puesto en elegir qué hacer y cómo hacerlo, lejos del vértigo de la televisión.
