Durante los partidos de la Selección Argentina en la Copa del Mundo, se registran diversas prácticas de cábalas y rituales entre la población del país.
La Selección Argentina disputa un partido de la Copa del Mundo. Durante el encuentro, miles de personas en todo el país realizan cábalas y rituales. Estas prácticas incluyen el uso del mismo sillón, la misma camiseta sin lavar, recorridos fijos para llegar al hogar, el televisor con un volumen específico, el mate servido de una manera determinada y el abrazo a la misma persona en cada gol.
También se observan rituales más profundos, como encender velas, hacer promesas, visitar iglesias, portar estampitas, rosarios, imágenes de santos, cintas rojas y medallas heredadas. Algunas personas prometen caminar kilómetros, cortarse el pelo al finalizar el Mundial, dejar de consumir ciertos alimentos o realizar ayunos.
No existe una explicación racional para estas prácticas. Los participantes reconocen que ninguna cábala puede convertir un penal en gol o evitar una atajada. Sin embargo, consideran que su gesto forma parte de una fuerza colectiva.
Durante los partidos, se observa una reducción de las discusiones cotidianas y las diferencias políticas, sociales y económicas. La celebración de los goles ocurre en plazas, escuelas, hospitales, trabajos, bares, pueblos y ciudades, así como en distintos lugares del mundo donde residen argentinos.
El fútbol en Argentina es descrito como memoria, identidad, familia, abrazos, lágrimas y esperanza, y como un idioma común. Mientras la Selección continúe en competencia, se espera que las cábalas y rituales se repitan.
