Las confederaciones UEFA y Concacaf rechazaron por unanimidad la propuesta del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, de crear una filial comercial con inversión privada. Ambas entidades advirtieron que sus selecciones no participarán en torneos si el proyecto avanza.
La UEFA y la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) rechazaron el proyecto de reestructuración comercial impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que contempla la creación de una filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE) para captar inversores privados.
La UEFA, que agrupa a 55 asociaciones nacionales, emitió un comunicado en el que calificó la propuesta como una amenaza para la esencia del fútbol y advirtió que, si el proyecto continúa, sus selecciones no participarán en las competiciones organizadas por la FIFA. El organismo presidido por Aleksander Ceferin sostuvo: «La Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol y no está en venta».
La UEFA también cuestionó el procedimiento utilizado para impulsar la iniciativa, señalando que fue elaborada sin consultas suficientes y presentada bajo presión. Según la entidad, la incorporación de capital privado en la gestión de los principales torneos modificaría el futuro del fútbol, priorizando el interés de los accionistas sobre el deportivo.
La Concacaf, con 41 miembros, rechazó la propuesta de manera unánime. En un comunicado, el organismo afirmó que «el futuro del fútbol y su principal activo debe permanecer en manos de la familia del fútbol». Además, expresó objeciones por la falta de transparencia, la ausencia de debate en los órganos de gobierno de la FIFA y los plazos impuestos para su tratamiento. También cuestionó la necesidad de recurrir a capital privado tras los mayores beneficios económicos registrados por la FIFA en la última Copa del Mundo.
La iniciativa de Infantino contempla la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una sociedad que concentraría la gestión comercial de competiciones como la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. El proyecto prevé la venta de una participación minoritaria a inversores privados, sin ceder el control de la gestión, con el objetivo de ampliar el financiamiento del programa FIFA Forward para sus 211 asociaciones miembro.
Con el rechazo de la UEFA y la Concacaf, dos de las seis confederaciones continentales, la propuesta enfrenta su primer obstáculo político dentro de la FIFA.
