Facundo Chrestia, uno de los 400 becarios posdoctorales despedidos por el CONICET, integró un equipo de investigación que publicó en la revista PNAS un estudio sobre los efectos del cannabidiol en una molécula clave para la memoria y el aprendizaje.
Facundo Chrestia y Cecilia Bouzat, científicos de la Universidad Nacional del Sur, analizaron los efectos del cannabidiol (CBD), una sustancia derivada del cannabis sin efectos psicoactivos, en una molécula denominada alfa-7, que interviene en procesos cognitivos y juega un rol en patologías relacionadas con problemas de memoria. Los especialistas también identificaron en qué parte de alfa-7 se une el CBD. El trabajo fue publicado en la revista PNAS junto a colegas de la Universidad de Oxford.
Según explicó Bouzat, integrante del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca, el estudio es relevante porque el CBD carece de los efectos psicoactivos asociados al cannabis, pero ha demostrado potencial terapéutico en patologías neurológicas y psiquiátricas como epilepsia, trastornos de ansiedad y dolor crónico. Además, identificar cómo el CBD modifica la función de un receptor clave en la comunicación entre neuronas, asociado a trastornos como esquizofrenia y Alzheimer, sirve de base para el diseño de nuevos fármacos.
Chrestia, quien realizó su tesis postdoctoral en el marco de este trabajo, señaló que hoy existen compuestos que potencian alfa-7 pero resultan perjudiciales en exceso. «La idea es encontrar un compuesto que lo potencie en su justa medida», afirmó, y agregó que conocer los efectos y el lugar de unión del CBD puede ser útil para buscar nuevas opciones terapéuticas.
Según la OMS, más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo, con alrededor de diez millones de nuevos casos por año. La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente, representando entre el 60 y el 70 por ciento de los casos.
Chrestia, de 35 años, es primera generación de graduados y realizó toda su trayectoria en la universidad pública. Unas semanas después de la publicación del trabajo, fue incluido entre los 400 becarios posdoctorales despedidos por el CONICET. «Ahora me quedé sin la beca y no me puedo dedicar todo el tiempo a la investigación porque tengo que hacer otras cosas para subsistir», declaró el científico, quien se prepara para concursar un cargo docente en la UNS.
