En distintos ámbitos de la provincia se reactivó la discusión sobre la eutanasia, en paralelo a la crisis de financiamiento del sistema de salud y la sostenibilidad de las cajas de jubilaciones y pensiones.
En distintos ámbitos de Catamarca se reactivó el debate sobre la eutanasia, en paralelo a otros temas como la crisis de financiamiento del sistema de salud y la falta de sostenibilidad de las cajas de jubilaciones y pensiones.
Esta problemática fue abordada por el columnista Rubén Manzi, quien en su artículo hace referencia a dos novelas: “La guerra del cerdo”, de Adolfo Bioy Casares, y “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury. En la primera, la sociedad acuerda que los mayores sobran y se implementan proyectos de eutanasia voluntaria. En la segunda, los bomberos queman libros porque la gente ya no quiere leer.
Manzi señala que la jubilación mínima en agosto de 2026 será de 419.775,93 pesos, más un bono de 70.000 pesos, totalizando 489.775,93 pesos. Además, menciona que muchos jubilados quedan fuera del sistema de salud por expulsión activa o por falta de pago.
El columnista también describe la situación de los geriátricos, que en su mayoría funcionan como depósitos, con habitaciones de cuatro camas, rutinas mecánicas y escasas visitas. Sostiene que los cuidados paliativos integrales solo están disponibles para algunos.
En ese contexto, Manzi plantea que la propuesta de “morir dignamente” aparece como un atajo cuando fallan la jubilación, el geriátrico, la medicación y los cuidados paliativos. Concluye que resistir acompañando, escuchar historias, exigir una jubilación suficiente y un sistema de salud que desarrolle cuidados paliativos es el camino, y no el atajo.
