Diputados nacionales y provinciales de La Libertad Avanza expresaron su apoyo a las medidas anunciadas por el presidente Javier Milei en relación a las Islas Malvinas, mientras que el dirigente de izquierda Pedro Saracho las criticó.
El anuncio del presidente Javier Milei sobre las Islas Malvinas generó reacciones en el ámbito político local. Referentes libertarios manifestaron su respaldo a las medidas, mientras que el dirigente de izquierda Pedro Saracho expresó su rechazo.
En diálogo con Mañana Central, de Ancasti Streaming, el diputado nacional Adrián Brizuela (LLA) valoró el anuncio presidencial que confirmó la creación de una base naval en Tierra del Fuego y un proyecto para sancionar a las empresas que operen sin autorización en el área. Brizuela advirtió sobre el avance del proyecto Sea Lion en la plataforma marítima de Malvinas: «Si uno ve el mapa, [el proyecto] es un peligro para la integridad territorial y nuestros recursos, porque está enfrente del mar argentino».
Consultado por el pedido de unidad que lanzó Milei, Brizuela consideró que el reclamo por Malvinas es un tema en el que «nadie podría estar en contra». Valoró además que, en la antesala de un año electoral, es un momento oportuno para unificar criterios. «Diferentes sectores lo ven como una causa nacional y eso puede llevar a la unidad de los argentinos», afirmó.
La diputada provincial Valentina Reynoso sostuvo que se trata del primer gobierno que lleva «el reclamo por Malvinas sostenido con esa fuerza y con herramientas concretas». El diputado Federico Lencina habló de «una defensa de la soberanía» y resaltó las sanciones para empresas que exploten los recursos naturales de ese territorio.
Por su parte, el dirigente Pedro Saracho cuestionó el anuncio de Milei y se refirió a las declaraciones anteriores de Donald Trump, quien había dicho que estaba dispuesto a rever el apoyo de EE.UU. al Reino Unido por Malvinas. «Milei intenta ‘defender’ la soberanía de las Islas Malvinas entregando la soberanía de la Argentina a Trump», apuntó. Sostuvo que el mandatario estadounidense utiliza el reclamo histórico «como presión sobre el Reino Unido para lograr un aumento en el presupuesto de armamento».
