El artista Humberto Carlos Alonso falleció en su taller de Unquillo, Córdoba, donde residía desde 1981. Nació en Tunuyán, Mendoza, en 1929 y desarrolló una obra que abarcó pintura, dibujo, grabado e ilustración durante más de siete décadas.
El pintor argentino Humberto Carlos Alonso murió a los 97 años en su casa y taller de Unquillo, Córdoba, donde vivía desde su regreso del exilio en 1981. La información fue confirmada por fuentes del ámbito artístico.
Nacido en Tunuyán, Mendoza, el 4 de febrero de 1929, Alonso fue uno de los artistas argentinos más destacados del siglo XX. Su producción incluyó pintura, dibujo, grabado e ilustración, y abordó temas como la pobreza, la violencia, el poder, la carne, la muerte y la desaparición.
Entre sus obras se encuentran ilustraciones de Don Quijote de la Mancha, Martín Fierro y La Divina Comedia, así como homenajes a Rembrandt y Vincent van Gogh. El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) realizó en 2019 la retrospectiva Carlos Alonso. Pintura y memoria.
Alonso inició su formación en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 continuó su trabajo con Lino Enea Spilimbergo en Tucumán. En 1951 obtuvo sus primeros premios en salones de Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Posteriormente recibió una beca para viajar a Francia y España, donde desarrolló un estilo propio con un dibujo marcado y una representación de los cuerpos realista, expresiva y deformada.
Uno de los ejes de su obra fue la imagen de la carne, presente en series como El matadero, Martín Fierro, Manos Anónimas y Hay que comer. Otra serie relevante fue Lección de anatomía, iniciada en 1969 a partir de la obra de Rembrandt, en la que tomó como referencia las fotografías del cadáver del Che Guevara, ejecutado en Bolivia en 1967, para reflexionar sobre el cuerpo, la muerte y la violencia política.
En abril de 1976, un mes después del golpe de Estado, Alonso presentó El ganado y lo perdido en la Art Gallery International de Buenos Aires. La muestra fue amenazada con una bomba y debió ser desalojada. Ese mismo año trabajó en la instalación Manos Anónimas. Luego se exilió junto a su esposa y su hijo, instalándose en Roma y más tarde en Madrid. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada y desaparecida durante la última dictadura militar. Durante años, Alonso mantuvo la expectativa de encontrarla y dejó de pintar por un período. Ese dolor se reflejó en su producción, especialmente en Manos Anónimas, una serie que representa la violencia política y la represión a través de cuerpos, militares, carne y figuras anónimas.
La primera instalación de Manos Anónimas fue realizada en 1976, pero no llegó a exhibirse como estaba previsto y se deterioró. Quedó un registro fotográfico que permitió reconstruirla décadas después. En 2019, para la retrospectiva Pintura y memoria del MNBA, Alonso reconstruyó la instalación a partir de esa única fotografía conservada. La obra pasó a formar parte del patrimonio del museo.
Alonso regresó a la Argentina en 1981 y se instaló definitivamente en Unquillo, Córdoba, donde construyó su casa y taller. Allí continuó trabajando durante décadas y realizó paisajes, retratos y homenajes a artistas como Spilimbergo, Van Gogh, Rembrandt y Renoir. En 1990 presentó en el MNBA El pintor caminante, una serie vinculada con Van Gogh. También realizó el mural Con los pies en la tierra para la cúpula de Galerías Pacífico y trabajos para el Teatro del Libertador General San Martín de Córdoba.
En 2019, el MNBA realizó una gran retrospectiva de su trayectoria con 60 obras. En 2021 presentó Dante x Alonso, una exposición con 45 trabajos entre dibujos, collages, grabados, acuarelas y tintas. En 2024, el Museo de Arte Contemporáneo Unquillo presentó una retrospectiva dedicada a sus retratos. Hasta sus últimos años continuó produciendo y exponiendo.
