El gobernador Raúl Jalil medió en la disputa entre Fiambalá y Tinogasta por la localización de la Zona Franca. La Nación habilitó el área en Tinogasta y luego se extendió a Fiambalá.
El gobernador Raúl Jalil intervino en el conflicto entre Fiambalá y Tinogasta por la ubicación de la Zona Franca que el Gobierno nacional habilitó en Tinogasta tras gestiones provinciales. La controversia se intensificó por sectores del radicalismo y el peronismo de Fiambalá.
El intendente Raúl Úsqueda solicitó inicialmente al gobernador que el área se ubicara en Fiambalá. En el Gobierno sostienen que Úsqueda no pudo administrar la polémica, mientras que otros desconfían del jefe comunal. El desenlace fue favorable a las pretensiones de Fiambalá: la Zona Franca se extenderá a esa localidad.
El exsenador Mario “Baby” Quintar, radical como Úsqueda, ganó protagonismo como vocero de la rebelión fiambalense. Por el peronismo, la exintendenta Roxana Paulón alentó la resistencia con perfil más bajo. La participación de ambos anticipa la pelea electoral del año próximo.
Las gestiones para la Zona Franca llevaban más de diez años y fueron retomadas en 2015 por la Municipalidad de Tinogasta. Durante la intendencia de Sebastián Nóblega, actual diputado nacional, se creó la Comisión de Evaluación y Selección del predio y se lo delimitó. Nóblega y Silvana Ginocchio realizaron gestiones legislativas coordinadas con el Gobierno provincial. El convenio entre la Nación y la Provincia se firmó a principios de este mes.
El trasfondo de estos conflictos es la expectativa por los beneficios de la minería. La extensión de la Zona Franca a Fiambalá genera controversias que podrían derivar en disputas interdistritales con piquetes y otras acciones, según advierten.
El alzamiento se precipitó a pesar de que Úsqueda ya había pedido la localización al Gobierno. La expectativa minera incrementa la agresividad de las internas y campañas electorales, y despierta el interés de dirigentes nacionales por intervenir en Catamarca, como ocurre en Antofagasta de la Sierra con el intendente Mario Cusipuma.
En los últimos años, las manifestaciones contra la minería subsisten pero son desplazadas por sectores que reclaman incorporarse a la actividad mediante empleos o contratos. Las tensiones pasan menos por la oposición a la minería que por el deseo de vincularse a ella, como en la disputa entre comunidades originarias del norte de Belén.
Ese es el contexto que sobrevuela en la pelea por la Zona Franca entre Tinogasta y Fiambalá y que demanda sensatez política para evitar litigios inconvenientes.
