El templo, obra del arquitecto italiano Luis Caravati, fue inaugurado el 4 de diciembre de 1869. Durante una misa en la antigua iglesia matriz, el desplome de parte del techo causó diez muertos y numerosos heridos.
La Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, ubicada en el centro de San Fernando del Valle de Catamarca, es un edificio monumental cuya construcción estuvo a cargo del arquitecto italiano Luis Caravati. La obra fue inaugurada el 4 de diciembre de 1869, aunque no estaba completamente terminada.
El templo presenta un atrio sobre escalinatas, sostenido por columnas cilíndricas que configuran un arco romano en el ingreso principal. A ambos lados se elevan dos torres campanarios gemelos de tres tramos, terminadas en cúpulas de azulejos de pas de calais, con cruces de hierro forjado a 40 metros de altura. En el centro asciende un frontis triangular con la estatua de la Inmaculada Concepción. Sobre el crucero se alza una cúpula semiesférica recubierta con los mismos azulejos.
Previamente, en la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad recibió el aporte de alarifes italianos que transformaron su fisonomía edilicia. El arquitecto lombardo que se hizo cargo de la reformulación del proyecto de la iglesia matriz entregó la obra terminada en 1859, inaugurada por el gobernador Octaviano Navarro el 3 de febrero de ese año. Posteriormente construyó la Casa de Gobierno, un palacio de líneas neoclásicas que, según el científico alemán Germán Burmeister, «por sus perfectas proporciones habría sido un adorno para cualquier ciudad europea».
Durante una misa celebrada en la antigua iglesia matriz, mientras se realizaban trabajos de construcción, una parte del techo del ala izquierda del viejo templo se desplomó sobre los fieles. El hecho provocó diez muertos y numerosos heridos. Entre las víctimas fatales se encontraban Telésfora Ahumada y Carmen Aroca. El celebrante, monseñor José Facundo Segura, había bendecido a los fieles y se disponía a comunicar las actividades litúrgicas de la semana cuando ocurrió el derrumbe.
El arquitecto Luis Caravati no cuenta con calles que lleven su nombre en la ciudad, a pesar de que sus obras son consideradas patrimonio arquitectónico y contribuyen a la identidad urbana.
Versión abreviada de “De Italia al Valle”, de Arnaldo Raúl Molina, en Once veces Catamarca, pasión y leyenda (Serie Creación Nº 2, UNCA, 2002). Basada en la 3ª edición (El Trébol, 2017).
