El Senado aprobó en general la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con 46 votos a favor y 22 en contra. El proyecto regresa a la Cámara de Diputados debido a modificaciones introducidas por los senadores.
El Senado aprobó en general la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con 46 votos afirmativos y 22 negativos. El proyecto volverá a la Cámara de Diputados porque los senadores introdujeron modificaciones al texto original enviado por el Poder Ejecutivo.
La iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo, busca reforzar la independencia del BCRA, limitar el financiamiento al Estado y concentrar su objetivo en la preservación del valor de la moneda. Durante el debate, el oficialismo aceptó cambios propuestos por aliados. Agustín Monteverde, miembro informante, anunció modificaciones vinculadas a la designación y remoción de los directores del BCRA. Para designar un director «se requerirá el acuerdo del Senado de la Nación por mayoría absoluta» para nombrarlo «por el término de seis años», explicó el senador. Respecto a la remoción, indicó que «deberá ser decretada por el Poder Ejecutivo, con la previa aprobación del Senado, con mayoría absoluta». El texto original incluía a la Cámara de Diputados en la remoción y exigía, en ambas cámaras, los dos tercios de los presentes.
El peronismo acompañó solo uno de los cambios introducidos por el Senado: el artículo 3, que modifica el mecanismo de designación y remoción de las autoridades del BCRA. La decisión no implicó un respaldo al proyecto en general, que la bancada rechazó. El artículo obtuvo 66 votos en el Senado. Los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano votaron en contra, pese a que acompañaron el proyecto en general. Con ese resultado, si Martín Menem quisiera insistir con la redacción original del texto enviado por Javier Milei, deberá conseguir al menos dos tercios de los votos en Diputados. José Mayans ordenó a la bancada tomar esta decisión en el recinto para blindar los cambios y mantener la atribución constitucional de exclusividad del Senado para debatir los nombramientos y remociones de los directores del Banco Central.
En la defensa oficialista, Agustín Monteverde sostuvo que «esta reforma devuelve al Banco Central a un mandato único, el de preservar el valor de la moneda, un mandato que nunca debió ser abandonado», y resaltó que con la iniciativa se busca «disminuir la discrecionalidad política de los poderes de turno por reglas institucionales de largo plazo». Martín Goerling (PRO) destacó: «Es un gran paso para la República Argentina poder sancionar esta ley. Creo que es muy importante para la política económica, para el futuro, y que va a blindar de posibles futuras administraciones. Por eso, nuestro bloque va a acompañar el proyecto». Patricia Bullrich también defendió la iniciativa y cuestionó el funcionamiento del Banco Central durante gobiernos anteriores. «El BCRA fue una caja que financió al Gobierno que pedía plata sin fondos. Cuando un Gobierno usa el Banco Central para financiar las urgencias, eso llega a la mesa de cada argentino», sostuvo.
Otro de los artículos que generó cuestionamientos fue el 13, que faculta al Banco Central a utilizar los activos de reserva —incluyendo oro y divisas— como garantía o prenda para obtener líneas de crédito internacionales. El artículo obtuvo menos apoyos que el proyecto en general, aunque finalmente fue aprobado. El chaqueño Jorge Capitanich alertó sobre el alcance de esta disposición y sostuvo que «se utilizan las reservas como mecanismo de instrumento vía oro u otras operatorias para aumentar la oferta de divisas, mantener el tipo de cambio apreciado a los efectos de tener un impacto inflacionario menor y en consecuencia tener un escenario electoral más favorable». Martín Soria también cuestionó el artículo 13, al señalar que «habilita a la entidad monetaria a utilizar las reservas de oro y los ahorros y depósitos de todos los argentinos como garantías de préstamos internacionales». Y agregó: «Están tan desesperados por sacar esta ley antes de que se termine la auditoría de la AGN por el oro, que aceptaron cambios». La salteña Flavia Royón advirtió que «este artículo permite usar las reservas como garantías, incluido el oro, sin ningún tipo de límite, sin especificar qué se puede comprometer y tampoco se obliga a informar al Congreso». «Desde mi punto de vista debe haber topes, contrapartes claras, información al Congreso, es lo mínimo que hay que establecer», agregó la senadora salteña.
