La Avícola Paclín, ubicada en San Antonio, produce 10.000 huevos diarios de gallinas libres de jaulas. La empresa busca diferenciarse por certificaciones de bienestar animal y planea exportar a Chile.
La granja Avícola Paclín, ubicada en San Antonio, departamento Paclín, produce 10.000 huevos diarios, equivalentes a aproximadamente 330 maples. La empresa es la mayor de su tipo en Catamarca. Nicolás Cruz, integrante de la firma, relató que el emprendimiento comenzó hace 15 años por iniciativa de su padre, Gonzalo Cruz, quien decidió invertir en gallinas ponedoras a piso, sin jaulas. «En ese momento no existía de nuestra parte la idea de diferenciarnos a partir de prácticas de bienestar animal, como promovemos hoy. Simplemente se hizo así», declaró Nicolás.
La comercialización se realiza de forma directa y principalmente local. «Tenemos un vendedor con una camioneta que hace recorridos por distintas zonas cercanas a la granja, llegando hasta la capital. Además, tenemos un local comercial en Valle Viejo, donde vendemos nuestros huevos directamente al público», explicó Nicolás. La empresa emplea a ocho trabajadores fijos y contrata personal temporario en períodos productivos. «Por el tamaño del pueblo, somos uno de los principales generadores de empleo privado de San Antonio, donde una parte importante de la población trabaja en el sector público», contextualizó.
Nicolás señaló que el principal problema es el precio no diferenciado del huevo en el mercado. «Uno de nuestros desafíos actuales es poder empezar a separar esos mercados: encontrar clientes que quieran específicamente un huevo proveniente de gallinas libres de jaulas y que valoren esa forma de producción. Pretendemos que sea parte de la identidad del proyecto y de nuestra marca», sostuvo. Para reducir costos, la empresa instaló en Villa Noriega su propia planta de alimentos balanceados, Molinos Paclín, que también vende insumos a otros productores. «Las ventas del molino no son solo locales, estamos escalando regionalmente. Lo producido se está incorporando a nuestro plan de negocios, proyectando alcanzar nuevos mercados nacionales e internacionales», afirmó Nicolás.
Maximiliano Flamini, especialista en internacionalización de empresas y comercio exterior, trabaja con la avícola en estrategias de diferenciación. «El crecimiento del consumo de huevos en el mercado argentino está en franco crecimiento y, cada vez más, se presta mayor atención a la selección y a la calidad del producto. Por eso buscamos nuestra certificación y la vamos a utilizar como la principal estrategia para llegar al mercado y ser bien recibidos», comentó Flamini. El especialista agregó que el nicho es específico y se diferencia por la calidad nutricional, la calidad de entrega y la certificación de la calidad de vida animal. «Hoy muchos establecimientos y consumidores están buscando este tipo de producto que garantiza que el animal viva su vida lo más natural posible, y no está forzado a procesos que le aceleren la producción o el crecimiento», dijo.
La empresa también desarrolla un empaque distintivo de media docena y una docena de huevos. Según Flamini, este segmento de precios más elevados puede llegar al público con un valor de compra entre los 15.000 y 23.000 pesos, según la distancia y el mercado. Flamini indicó que buscan educar al consumidor sobre las diferencias entre la producción a escala industrial y la de gallinas libres de jaula. «Por ejemplo, queremos romper con los mitos de que el huevo marrón es de campo y de que el huevo blanco es de producción masiva, no tiene nada que ver el color de los huevos que viene determinado por la raza de la gallina y no hay diferencia nutricional entre un color y el otro», explicó. «La diferencia nutricional viene del lado del alimento y del lado del estilo de vida del animal, por eso trabajamos con animales libres de jaula, con pastoreo a campo abierto y alimentados con balanceado natural, para alcanzar las máximas certificaciones que nos permitan comercializar los productos dentro y fuera del país. Dentro del país, estamos definiendo el entramado de distribuidores en varias provincias, que se suman a la cadena. Por su parte, ya tenemos compromisos para llegar a Chile, inicialmente, en el mercado externo», añadió.
Nicolás manifestó su expectativa sobre el futuro de la marca: «Me gustaría que nuestra marca sea reconocida por su forma de producir y que el consumidor pueda entender realmente cuál es la diferencia entre una gallina criada permanentemente en una jaula y una gallina que puede caminar, moverse, desplegar sus comportamientos naturales y salir a sectores exteriores. Ojalá podamos mirar hacia atrás y decir que demostramos que en nuestra región también es posible producir a una escala importante, respetando el bienestar de los animales y siendo económicamente sustentables». Y concluyó: «Si existe un consumidor que valora el bienestar animal, nuestro desafío es poder llegar hasta él. Creo que de conseguir eso depende, en buena medida, el futuro de nuestra granja».
Fuente: Bichos de campo
