Marcelo Joaquín Tula, único imputado por el matricidio de Norma Beatriz Tula, permanece internado en el área de Salud Mental del Hospital San Juan Bautista, según informó la querella. La investigación se centra en el análisis de su celular.
Marcelo Joaquín Tula (22), único imputado por el matricidio de Norma Beatriz Tula (63), se encuentra internado en el área de Salud Mental del Hospital San Juan Bautista, según precisó el abogado querellante Diego Quinteros Martínez al diario El Ancasti. El letrado aclaró que el imputado no está detenido: “Estamos en un momento en el que se encuentra internado. No está ni aprehendido ni detenido, ni en prisión. Simplemente está internado. Necesitamos que continúe dentro del proceso”.
En el nosocomio, Tula recibe atención médica y especializada, y está vigilado por efectivos policiales.
Respecto de la investigación, Quinteros Martínez indicó que se está analizando el teléfono celular del imputado. “Puntualmente, lo que se está buscando es qué es lo que se navega, cuáles son los contactos que tenía, cuáles fueron las comunicaciones los días anteriores y posteriores, si hubo mensajes, comunicados, llamada”, detalló.
La pericia del dispositivo se realizó hace aproximadamente dos semanas en el Laboratorio Satélite Forense del Poder Judicial, ubicado en el departamento Valle Viejo, y se extendió por cuatro días. Los peritos extrajeron información sobre navegaciones, búsquedas, conversaciones de WhatsApp, imágenes y videos. Ahora, la Fiscalía, la querella y la defensa realizarán una visualización de los resultados.
Según la pesquisa, el hecho ocurrió el 19 de julio de este año, entre las 13 y las 14, en el domicilio que compartían Norma y su hijo, ubicado en calle Carlos de la Vega, barrio La Chacarita, en la ciudad Capital. En el interior de la vivienda se generó una discusión y luego un forcejeo en una habitación que funciona como depósito. Allí, el hijo redujo a Norma, quien quedó en el suelo. De acuerdo con la investigación, Marcelo Joaquín le aplicó con un cuchillo tipo Tramontina unos 23 puntazos en la cara y los hombros, y otras 24 puñaladas en la zona del cuello, lo que provocó su muerte. Luego, según la Fiscalía, le dio más puntazos al cuerpo, introdujo un caño metálico en la boca, un palo de escoba en el recto y otro caño en la cabeza. Posteriormente, se lavó las manos en el baño, se sacó la campera, la dejó colgada en una silla y se retiró de la vivienda. Se dirigió a la Catedral Basílica, en pleno centro, y desde allí envió un mensaje por WhatsApp a un conocido para que lo busque.
Para la Fiscalía, Marcelo Joaquín tuvo intenciones de causar la muerte de su madre “de una forma cruel y desalmada”. Está imputado por el delito de “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por ensañamiento”.
