jueves, 1 de enero de 2026 15:00
Nicolás Payarola fue trasladado recientemente a la Unidad Penal 61 de La Plata para cumplir con la prisión preventiva. Este movimiento representa un cambio drástico en su situación legal al pasar de una comisaría de barrio a una cárcel común. El traslado se produjo en el contexto de una investigación en la que está sospechado de estafas millonarias.
El periodista Mauro Szeta brindó información detallada sobre el presente del letrado en el programa Lape Club Social. Según el comunicador, el abogado ya no cuenta con ningún tipo de privilegios y deberá pasar la llegada del Año Nuevo tras las rejas. El profesional destacó que esta estancia en el penal representa una detención real en comparación con su alojamiento previo.
La causa judicial sigue sumando nuevas víctimas y denuncias a medida que avanza la investigación sobre su conducta profesional. Entre los expedientes que se acumulan en su contra resalta una estafa particular por la suma de 200 mil dólares. Muchas personas de su entorno cercano comenzaron a verlo como un mentiroso serial que engañó a sus propios allegados.
En cuanto a su estrategia legal, se confirmó que el acusado decidió prescindir de los servicios de su abogado Luciano Locatelli. Este cambio de representación ocurre mientras aumenta el nivel de procesamiento y surgen más detalles sobre su estructura de engaños. Su situación social también se ha deteriorado debido a que su entorno ya no lo apoya.
Las condiciones de vida dentro del establecimiento penal incluyen horarios de visita que son sumamente restringidos para todos los internos. Por el momento, el detenido comparte su celda y debe cohabitar con otros presos que pertenecen al mismo pabellón. Este entorno carcelario contrasta fuertemente con los niveles económicos altísimos que solía disfrutar antes de su detención.
Finalmente, se supo que la mayor parte del día la pasa encerrado, condición que en la jerga se denomina estar engomado. Aunque tiene algunos momentos específicos para ver el sol, el régimen de la unidad penal es riguroso durante las fiestas. Su nueva realidad lo obliga a adaptarse definitivamente a las estrictas normas de una cárcel común.
