María Eugenia Castro y su hija María Gilda Márquez, declaradas culpables junto a Facundo Ariel Monasterio del intento de homicidio de Roxana Murúa, se atrincheraron este viernes en los calabozos donde están detenidas con prisión preventiva, impidiendo la realización de la audiencia de cesura de pena. El juez Miguel Lozano Gilyam dispuso que la audiencia se realice el martes.
María Eugenia Castro y su hija María Gilda Márquez, quienes junto a Facundo Ariel Monasterio fueron declaradas culpables del intento de homicidio de Roxana Murúa, se atrincheraron este viernes en los calabozos en los que están detenidas con prisión preventiva, impidiendo que se pudiera realizar la audiencia de cesura de pena.
El jueves, bajo las directivas del juez director Miguel Lozano Gilyam, un jurado popular declaró culpable a Márquez de «homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa en calidad de autora». Además, Castro fue declarada responsable como «partícipe necesaria de homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa en calidad de partícipe necesaria». Para ambas, la expectativa de pena es de entre 10 y 15 años de prisión.
Paralelamente, Monasterio fue hallado «culpable del delito menor incluido de homicidio calificado en grado de tentativa en calidad de partícipe secundario».
Cuando iban a ser trasladadas del Servicio Penitenciario a la Oficina de Gestión de Audiencias, las dos mujeres opusieron resistencia y no quisieron salir de sus celdas. Finalmente, el juez dispuso que la audiencia se realice el martes.
